miércoles, 22 de octubre de 2008

JUAN CARLOS ALEGRETTI, maestro de maestros


El Lic. Juan Carlos Alegretti es uno de los pilares de la enseñanza de las ciencias forenses argentinas, es también docente de la Universidad de la Policia Federal, su labor científica como criminalista y criminólogo, ha sido reflejada en varios libros y artículos, en algunos de ellos ha articulado el derecho con las ciencias forenses. Es una personalidad cuya palabra es respetada en el ámbito académico y forense a nivel continental.


¿Por qué eligió esta profesión?

Aquí tengo que dividir la pregunta en tres partes, porque tres son las profesiones que he ejercido hasta el momento, y a todas las he vivido y las sigo viviendo muy intensamente.

Con apenas 16 años -cumplidos diez días antes y con gran angustia por parte de madre-, ingresé en la Escuela de Cadetes de la Policía Federal Argentina, recibiéndome como oficial, pocos días después de cumplir los 18. La durísima realidad del submundo delincuencial y los graves perjuicios que traía, me hizo comprender que para poder cumplir con mi tarea de la mejor manera posible, debía seguir preparándome. Por ello, ingresé a la facultad de derecho de la Universidad de Buenos Aires, donde cursé una carrera totalmente afín, la licenciatura en Crimínalística, que me enseñó a investigar en forma científica los delitos, efectuando además, cursos de post grado para perfeccionarme también en Criminología para tratar de entender el por qué de la delincuencia. Dentro de la misma institución cumplí con ambas profesiones y comencé a colaborar en la transmisión de esos conocimientos, abrazando así una tercera pasión, la docencia. Ya retirado de la policía, aunque nunca se pueda dejar de serlo, trabajé como perito para la justicia en todos sus fueros y también para muchas empresas en forma privada. Con todos mis errores y aciertos, he transitado un largo camino. Hoy trabajo casi exclusivamente como docente universitario, disfrutando mi tarea como un verdadero privilegio. Ver triunfar a mis ex alumnos, me hace muy feliz.


Su obra Tratado de Papiloscopía, es una de las biblias para muchos de los que hemos estudiado ciencias forenses en Argentina. Cuáles son los errores que suelen estar presentes a la hora de recuperar vestigios en la escena del crimen?

El fantástico legado que nos dejara Juan Vucetich Kovacevich, se ha constituido en una herramienta fundamental en toda investigación científica. Todos los países del mundo utilizan su sistema o el creado por Eduard Henry. En forma permanente estamos dejando la impronta de nuestros dibujos papilares obrantes en el pulpejo de los dígitos, de las palmas de las manos y de las plantas de los pies, debido a sus altos y bajos relieves y a la humedad que nos aporta las glándulas sudoríparas. Ello actúa como un sello y hace que nos movamos por la vida dejando nuestras huellas papilares. Así, a pesar de los múltiples cuidados que pongan, los delincuentes también dejan los rastros de su participación. Encontrarlos, señalarlos, documentarlos, levantarlos, protegerlos, conservarlos y analizarlos debidamente, requiere de una metódica y sistemática tarea. La rapidez de los sucesos, los no debidos o adecuados conocimientos, cuidados y recaudos a tomar por parte de los operadores, la imposibilidad de contar con los recursos necesarios para el cumplimiento de esta delicada tarea, como así también la entendible pero errónea intervención de los damnificados sobre el lugar de los hechos, constituyen la principal causa del incorrecto uso de este recurso.

Afortunadamente salen en nuestra ayuda, las nuevas aplicaciones tecnológicas que nos brindan herramientas tan fantásticas como por ejemplo el AFIS (Automathic fingerpint identification system). Si bien su nombre es incorrecto (ya que no es un sistema de identificación sino de búsqueda, porque compara vectores prefijados por medio de un software superponiendo señalizaciones y no puntos característicos -o particulares conformaciones que realizan las crestas papilares en su recorrido- de origen congénito como establece el sistema) que nos permite encontrar a través de un solo dígito o parciales del mismo, al único ser sobre la Tierra que posee esas características desde antes de su nacimiento, durante toda su vida y aún después de la muerte, en forma inalterable salvo por amputación o cicatriz permanente.


¿Cómo ve a la criminología en la Argentina?

Honestamente, con gran desasosiego. El crimen como un acontecimiento atemporal y universal, ha encontrado en este mundo globalizado un aliado. Cuando el hombre opta por vivir en forma societaria, sin duda debe sacrificar algunas libertades. Ya no puede hacer lo que quiere, pero tampoco los demás pueden hacerlo en su perjuicio. Esto es una medida cautelar. Siempre habrá alguien que no quiera o no pueda cederlas, que utilizará al sistema cuando le beneficie, pero actuará en su contra cuando le resulte beneficioso. Todos los esfuerzos que la criminología hace tratando de entender porqué el hombre ocupa uno de los dos roles en el delito, sus análisis y sus propuestas para encarar una política criminal en base a acciones proactivas basadas fundamentalmente en la prevención, no son acertadamente puestas en ejecución por diversos motivos, principalmente, porque las decisiones generalmente no se encuentran en manos de los que más saben sobre el tema, sino de comodines temporarios que se manejan más políticamente que con acciones acertadas.

¿Cuál es el mayor índice delictivo en Argentina?

Hoy sin duda, lo tiene el relacionado con la minoridad. Es un tema que debe tratarse sin dilatación. Seguir pensando que un chico de casi dieciséis años hoy, no tiene capacidad para entender la criminalidad del acto que realiza, es al menos un absurdo. Bajar la edad según mi entender, es una necesidad, aunque tengo absolutamente en claro que no es la solución. Por otra parte, sin importar la edad o los motivos que llevan a alguien a cometer delitos (deficiencia de educación, de oportunidades, de protección, de salud, de explotación por parte de mayores, etc.) nunca debe ser la excusa para no actuar. El Estado debe estar siempre presente. Dejar en libertad o no adoptar ninguna medida sobre alguien que cometió un delito por la causal que fuere, no es lo correcto, hay que ayudarlo. Mantenerlo y dejarlo en las mismas condiciones que lo llevaron a esa situación, es volver a abandonarlo, aunque pueda parecer que se le están resguardando sus derechos.

¿Cuales cree usted deberían ser las políticas criminales para reducirlo?

Sin duda la respuesta tiene muchas terapéuticas a seguir. Las cosas no se solucionan de un momento para otro, ni tomando sólo alguna medida. Reducir los índices de pobreza; promover la educación y los valores del trabajo; reducir las ansias del consumismo; restaurar el respeto a la familia, a las instituciones, a los mayores, a los maestros, a las leyes y a las autoridades involucradas; educar por medio del ejemplo; entender que los derechos de cada uno terminan donde comienzan los de los demás; impartir justicia con equidad, donde se respete los derechos de los imputados, pero dándole la justa respuesta a los derechos de los damnificados; asegurar que cada poder cumpla adecuadamente su función, para brindar seguridad a través de la prevención. La represión o el encausamiento, debe ser un recurso a utilizar sólo cuando se haya quebrado lo anterior, pero asegurando que su ejecución sea efectiva. Esto sólo es una enunciación, los factores a tener en cuenta son muchísimos.

Como autor de numerosos libros, ¿sobre qué le gustaría escribir su próxima obra?

Realmente todos los libros ya publicados y los que tengo prontos o en pleno desarrollo, surgieron como una necesidad de brindar a los alumnos y/o a los profesionales interesados en diferentes temas técnicos, un cúmulo de herramientas para el mejor desempeño de sus tareas. Me han costado mucho esfuerzo y horas de descuido a mi familia, pero también satisfacciones personales. Sin embargo, tengo una asignatura pendiente conmigo mismo, la de escribir un libro de ficción. Hace varios años comencé a hacerlo, pero la falta de tiempo y tranquilidad para dedicarle, lo detuvo. Ojala algún día pueda darme ese gusto.

3 comentarios:

*Sofi* dijo...

No dejas de sorprenderme. Realmente.
Cariños Sofi

Silvia Barrios dijo...

Fui alumna suya y es un honor para mì contar quien es el Licenciado Allegretti!!!

Silvia Barrios dijo...

Fui alumna suya y es un honor para mì decir que fui su alumna Licenciado Allegretti!!!!