jueves, 7 de marzo de 2019

LE ROBABA HASTA A LOS NARCOS PARA CONSUMIR

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Está condenado a 32 años de cárcel por homicidio, aunque clama su inocencia. Matías Alejandro Coronel tiene 30 años y está detenido en una causa por resistencia a la autoridad, lesiones y homicidio simple desde hace tres años, aunque su condena es a 32 años y seis meses de prisión. La primera vez que robó tenía 16 años y ya a edad recuerda que sus amigos robaban y se burlaban de él. Así empezó, quizás, para ganarse el respeto de los demás porque dice que “no quería ser menos que ellos”. Aunque su familia le pedía que por favor no robara, pero Matías nunca los escuchó. Con los robos llegó la droga y un raid delictivo tan oscuro como peligroso. Junto a un grupo de cuatro amigos armaron una banda con la que compraban todo tipo de armas y salían a robar. “Nos tomábamos un bondi a Garín y nos metíamos a robar un supermercado”, cuenta sonriente. Durante dos años hizo entraderas, robó quioscos y autos. A esa altura ya se había tiroteado una vez con la policía, pero zafó. En el año 2009 terminó detenido con 20 años por una tentativa de robo y dos años después quedó libre. Al mes de salir de prisión su novia, en medio de una discusión, le dio un escopetazo en la pierna izquierda y se la voló. Actualmente tiene una pierna ortopédica y se mueve en muletas. “Después que perdí la pierna nadie quería robar conmigo porque yo era una mochila. Ahí me las ingenié, me organicé y decidí empezar a robar a los narcos, como se dice en la jerga, trabajar prolijo”, cuenta. Se compró tres chalecos y le hizo estampar atrás “drogas peligrosas”, también compró tres colgantes con chapitas de la policía a unos manteros de Plaza Once. Tenía dos cómplices que durante los fines de semana hacían logística para caerle a los transas. Luego, caían con los autos disfrazados de policías y los saltaban. Esto lo hizo durante cinco años. Esto le trajo varios inconvenientes cuando volvió a caer detenido. Por los robos a los narcos en la cárcel lo intentaron matar a puñaladas. Tiene todo el cuerpo tatuado, inclusive la cara: en el brazo tiene un tatuaje que representa “muerte de policía”. Algunos dibujos son por su devoción a San La Muerte. “Yo le daba sangre cortándome las venas”, sostiene. Y agrega: “Cuando salí en libertad, le prometí a San La Muerte que le iba a dar sangre de otro y no cumplí, por eso me trajo acá de vuelta”. Lo que Matías atribuye a una venganza de su santo, fue un homicidio en medio de una pelea. Su padre se dedicaba a vender autos usados y una discusión con un comprador terminó a las trompadas. Su hermano tomo un cuchillo y lo mató de una puñalada. Matías y su padre quedaron detenidos, su hermano en libertad. “Mi hermano nunca me mandó un paquete de cigarrillos, tengo mucha bronca. Lo único que quiero contar es que soy inocente del homicidio: el autor fue él. El análisis de Laura Quiñones Urquiza en un Informe especial de Mauro Szeta para Telefé Noticias Aquí

viernes, 22 de febrero de 2019

PSICOLOGÍA DEL TESTIMONIO, PERICIAS PSICOLÓGICO FORENSES Y ANÁLISIS DE VINCULACIÓN DE CASOS EN LA INVESTIGACIÓN DE DELITOS SEXUALES

¿Se pueden implantar recuerdos falsos o fraguar una pericia psicológico forense?. Entrevista sobre la  Psicología del Testimonio, Entrevista Cognitiva, Pericias Psicológicas y análisis de vinculación en la Investigación de delitos sexuales. Nicolás Lucca entrevista a Laura Quiñones Urquiza en Canal de la Ciudad 

jueves, 21 de febrero de 2019

YO HACÍA SALIDERAS BANCARIAS

Diego “El Gordo” Valerga tiene 44 años. Tiene más de seis causas por robo. Robo en modalidad rapiña, salideras, escruches y bancos. Además, recuperó la barrabrava de Chicago a pedido de una de las facciones. Torturó a latigazos al jefe de la barra de Merlo por intentar asesinar a su mujer. También en prisión fue líder de pabellón y promovió varios motines.
Se crió en Merlo centro, su padre era carpintero y su madre ama de casa. Fue el segundo de tres hermanos. Su vida fue normal, practicó taekwondo y llegó a ser tercer dan. Todo cambió a el día que su maestro de artes marciales le enseño a robar carteras, con esos primeros robos se compró una moto, tenía 11 años. A los 11 años comenzó a robar estéreos de autos, “abríamos todos los autos que había en la cuadra y le sacábamos todo lo que tenían en el interior”. También empezó a robar en el colegio: abrió y saqueó el kiosko, les sacó el sueldo de la cartera a dos maestras y les robaba a otros compañeros de la escuela. De chico era muy violento. Su vida delictiva comenzaría a expandirse con las enseñanzas de un profesor de taekwondo al que él admiraba, lo llevaba a robar carteras.
A los 14 años empezó a drogarse y conoció a una chica de 22 años de la que se enamoró. Ella lo contactó con otros ladrones que lo perfeccionaron en el delito. Siendo todavía menor de edad, comenzó a hacer salideras bancarias con modalidad “rapiña”: “yo no usaba armas, era parte de una banda juvenil que se encargaba de arrebatar cuando los clientes salían de los bancos. La manejaba un tipo de 60 años que se llamaba Pepe, él entraba y nos marcaba “La Pinta”, yo era el encargado de agarrarlo de atrás e impedir que se moviera”. Una vez que él lo tenía atrapado, los otros chicos de la banda le hacían robo piraña.
A los 18 años cayó preso por primera vez y lo llevaron a Caseros. Ahí recuerda que se descolgaba de los pisos superiores y bajaba al patio donde estaban los presos más grandes que le convidaban marihuana. “Éramos como las mascotas de los más grandes, ahí me enseñaron bastante”. Estando en Caseros fue líder de pabellón y promovió varios motines, les pegó a guardias y fue parte de “La Batucada” de junio del 1994 donde prendieron fuego toda la cárcel. “Imaginate que cuando salí de Caseros salí peor, creía que era Superman, que me aguantaba todo”, recuerda. Tiene varios escopetazos en el cuerpo por pelearse con los agentes del servicio. Una vez que salió comenzó a robar remises para ir a hacer raides delictivos, llegaron a robar 4 casas de electrodomésticos por día. Una vez que hacían todo el raid abandonaban el auto. También robaban camionetas para saquear locales de ropa y después revenderla. Los fines de semana iban a zona Norte y robaban motos con las que asaltaban estaciones de servicio.
“Cuando empecé a robar era muy violento, yo entraba y pegaba; el líder de la banda que me veía sacado me agarró y me cagó pedos. Me enseñó a robar de chamuyo y sin violencia. El delincuente tiene que ser un gran actor, no es necesario hacerle daño a nadie".
Ayudó a rescatar al tío de un cómplice del hospital Pirovano y lo escondieron en Villa La Rana. Años después cayó detenido y se lo encontró en la cárcel de Mercedes. El hombre que rescató tenía mucha ascendencia sobre la población carcelaria y en ese lugar fue amo y señor.
Cuando salió comenzó a trabajar como custodio en un frigorífico. “Ahí trabajaba hasta las 13hs y después empecé a hacer salideras en financieras”. En 2008 lo detuvieron en luego de realizar varios robos en Pinamar y Carilo, el hecho se conoció como “la banda del guante de latex. Lo dejaron detenido en una comisaría de Dolores de donde se fugó tirando abajo una pared con un fierro.” Hacía lo que él define “escruche a la americana”, que era entrar cuando están los dueños dormidos y apretarlos con armas.
En 2014 lo llamaron de la barrabrava de Chicago para que recuperara el lugar que le habían quitado un grupo del barrio La Antena a la facción de Los Perales a cambio de plata. La recuperó a fuerza de golpes y apretadas, “el pibe que dejé al frente de la hinchada la perdió a las dos semanas porque no le dio para aguantarla; yo no volví porque a mí no me importa nada el futbol”. Ese mismo año agarró a una pareja que salía de una financiera y se llevó un bolso con 200mil dólares.
Se tiroteó muchas veces con la policía. En 2015 le metieron un tiro en el antebrazo en La Reja, “herido no podía ir al hospital, me fue al barrio Rififi de los gitanos, ahí me curaron”. Estando ya en Merlo, empezó a apretar a los tranzas del barrio para que le pagaran por laburar tranquilos en el barrio. Comenzaron a pagarle la protección. En 2016 en una pelea en el barrio le metió un tiro en la pierna a uno de los líderes de la barra de Merlo en una disputa por unos gramos de cocaína, por ese motivo el hermano del agredido quiso ejecutar a su mujer de un tiro en la cabeza, la bala no salió. Diego al enterarse lo raptó, lo ató en el fondo de su casa y lo molió a golpes y a latigazos.
Por su fama de matón, lo llamaban los dueños de casas usurpadas para que les sacara de adentro a los invasores. Hizo muchos de esos trabajos a pedido.
En este momento está detenido por encubrimiento simple por comprar una moto robada (él dice que es inocente y que esta causa es en venganza por manejar el barrio), lleva ocho meses en la unidad 39 de Ituzaingó. La entrevista de Mauro Szeta y el análisis completo por Laura Quiñones Urquiza para Telefé Noticias Aquí

jueves, 7 de febrero de 2019

YO JUGUÉ EN LAS LIGAS MAYORES DEL DELITO

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Julio Jorge Cordero Barreiro tiene 49 años, está condenado a 16 años de prisión por homicidio simple de los cuales ya lleva 13 años detenido. Actualmente está en la Unidad 28 de Magdalena, pero antes tuvo tres causas por robo. Es un preso legendario y se decidió a contarnos su historia de vida. Quiere dar un mensaje a los jóvenes y reflexionar sobre lo que le espera un vez que logre estar en libertad. Creció en Villegas, partido de La Matanza. Recuerda con emoción a un padre trabajador metalúrgico y una madre ama de casa. Su contacto con el delito llegó de la parte de su tío: “arranqué a bardear a los 15 años con un fierro, robaba mayoristas de cigarrilos; siendo pibe me dieron un tiro en el brazo, todavía tengo la marca”, sostiene. Entre los 12 y los 17 años hizo más de 100 robos. La primera vez que cayó detenido fue a los 17 años, luego de intentar robar un reloj Rolex. “En esa época no había la inseguridad que hay ahora, nosotros no matábamos, había códigos”, asegura. Dice que tuvo todo tipo de armas y las enumera una por una: desde granadas hasta Fal. Estando detenido en Olmos, aprendió a usar la faca. “Ahí fue la primera vez que tuve miedo”, dice. Estuvo preso en todos los penales, “en Devoto hacíamos muchas locuras, me acuerdo que teníamos un barrote trucho, salíamos y trepábamos por una soga y nos íbamos a los pabellones de los pisos superiores; vi morir a muchos pibes que se caían”. Su apodo es Murdock, y se lo ganó por sus "arranques" de locura. Le pusieron el apodo en sus años en los que era amo y señor de los monoblocks de Lugano 1 y 2.
“Yo cuidaba el barrio, no se vendía falopa cuando yo estaba, una vez agarré la AK47 y corrí a los miembros de una banda de narcos; hasta el vigilante de la esquina nos respetaba”. Murdock Tiene muchos tatuajes en el cuerpo, uno de esos dibujos simboliza a sus compañeros y un primo que murieron delinquiendo; en el hombro tiene los cinco puntos que caracterizan a la vida tumbera. Fue devoto del Gauchito Gil y también del culto umbanda. Años atrás un compañero de celda aprovechó que él se había empastillado, le sacó el celular que había ingresado de forma clandestina e intentó seducir a la hija. Cuando volvió en sí y se enteró, le tiró una olla de aceite hirviendo y le asestó 5 puñaladas. Casi lo mata. En su “currículum” delictivo no quedó nada por hacer: pirata del asfalto, salideras, entraderas, asalto a micros de pasajeros, robo de financieras y bancos. Tiene más de nueve tiros en el cuerpo (uno de los proyectiles lo tiene todavía alojado en uno de sus brazos) y vestigios de peleas a facazos. Tiene cicatrices en la boca por una pelea sangrienta con otro preso. Fue compañero de robo de los delincuentes más renombrados de la Argentina y formo parte de la Superbanda. Robó con “El Gordo” Valor, con “Tractorcito” Cabrera, Cacho "La Garza" Sosa y muchos otros; llegó a rescatar a “El Narigón” Victor Navarro de su internación en el Hospital Zubizarreta sin tirar un solo tiro. Iba a ser parte del robo de la joyas de Mirtha Legrand junto a Vitette, pero a último momento decidió no hacerlo. Realizó un robo millonario en el Club Español, en el año 1992 fue parte de la banda que asaltó un Banco Itaú. Actualmente está detenido por un homicidio de un vecino del barrio, algo que no recuerda en absoluto porque el vecino lo empastilló involuntariamente. La muerte fue por una puñalada certera en el corazón. Él se hizo cargo pero no recuerda nada, su hijo menor fue testigo de todo. Ya no quiere saber más nada con el delito ni con la vida carcelaria. Años atrás tuvo un ACV que casi le quita la vida, además tiene HIV. Estando en prisión se recibió de auxiliar administrativo y trabaja actualmente en la panadería del penal. Ahora quiere cumplir condena y disfrutar de sus cinco nietos. “Yo quiero darle un mensaje a los pibes, la cárcel ya no es negocio para nadie”. Su último tatuaje se lo hizo en el pie, tiene escrito “paz”. Una nueva entrevista de Mauro Szeta, analizada por Laura Quiñones Urquiza para Telefé Noticias Aquí

miércoles, 16 de enero de 2019

CANIBALISMO Y DESCUARTIZAMIENTO CRIMINAL: ANÁLISIS DE UN PARRICIDIO

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Leandro le contó a Mauro Szeta el calavario de su vida y cómo terminó convirtiéndose en un asesino. Procesado por doble homicidio, mató a su madre y su padrastro pero todavía no está condenado. Nació en Chaco, en la localidad de Saenz Peña. Con su padre biológico casi no tuvo relación. Su madre, Mónica, decidió venir a probar suerte a Buenos Aires y empezó a trabajar como empleada doméstica en un country, allí conoció Ricardo. Fueron a vivir al barrio Falcón en Del Viso. Leandro cuenta que tuvo una vida sin sobresaltos hasta los 14 años; según su relato, allí se dio cuenta que su madre y su padrastro “eran ludópatas y cocainómanos”; él los llamaba por sus nombres, no sentía afecto por ellos. Ese mismo año, la pareja tuvo mellizos: un varón y una nena, Ignacio y Estefanía; a los que él quería con devoción. La hija de Ricardo, Karen, se fue a vivir también con ellos. Empezó a tener una relación afectuosa con Leandro y con los años se pusieron de novios; tanto Ricardo como Monica estuvieron de acuerdo con la relación. 
Leandro es discapacitado y tiene una pensión de por vida producto de una enfermedad denominada colitis ulcerosa por la que le debieron extirpar el intestino y realizarle una colostomía, está medicado de por vida. Tras la operación estuvo internado durante seis meses en el Hospital Austral de Pilar y en ese momento recuerda haber intentado quitarse la vida. "En mi casa había mucha violencia, además de los golpes entre ellos, maltrataban mucho a mis hermanitos, los denigraban; a mí además me decían “El discapacitado”, recuerda. En su narración, asegura que intentaba darles a los chicos otra vida llevándolos a un club cercano. “Ellos querían tener a los chicos como esclavos, los hacían juntar basura y Ricardo decidió que irían al colegio sólo hasta séptimo grado y que después saldrían a trabajar, cuando vieron que yo intenté salvarlos el maltrato hacia ellos fue a un peor”. Ahí comenzó a notar una severa desmejoría en su hermana Estefanía, a quien se le caía el pelo, y tenía problemas en su dentadura, y empezó a preocuparse por la deteriorada salud de la menor. Siguiendo con su línea argumental, el infierno en la casa era tal que él se ofreció, junto a Karen, hacerse cargo de los chicos, fue a un juzgado de familia donde le dieron la razón pero le rechazaron la tenencia por su discapacidad y la imposibilidad económica para hacerse cargo de los menores. La relación con Karen llevaba 4 años; ella trabajaba como empleada en un shopping de Pilar y él estaba cursando el CBC de Medicina. Todos convivían en la misma casa. El día que ocurrieron los asesinatos cuenta que escuchó a Ricardo decirle a Mónica, su madre, que cuando se fueran Karen y él (Leandro) tendría sexo con su hija menor, Estefania. Allí Leandro explotó, entró en el cuarto y se enfrentó a los golpes con su padrastro, su madre lo agarraba desde atrás y trataba de tranquilizarlo hasta que un golpe del padrastro lo tiró al suelo. “Mónica estaba arriba mío y me decía ‘tranquilizate, no podés hacer nada, no son tus hijos’”. Terminada la pelea, Leandro fue a su cuarto y agarró un revolver 9mm que tenía y es lo último que recuerda. “Ahí se me puso todo blanco, no me acuerdo más nada: por momentos me vienen imágenes de fuego y los dos cuerpos tirados, pero nada más”. Leandro también admite que cuando era adolescente había tenido alucinaciones y tuvo tratamiento psiquiátrico. Las crónicas de la época hablan de un crimen atroz, durante 13 días ocultaron los cuerpos, los prendieron fuego e intentaron quitar los restos de los cuerpos en 16 bolsas. El allanamiento y la detención de Leandro y Karen llegaron doce días después por la denuncia de desaparición que hicieron los hermanos de Ricardo. “En ese allanamiento encontraron tres pedazos de carne del tamaño de una pelota de futbol 5”, dice sin inmutarse. Leandro aclara que no hubo canibalismo ni necrofilia. En las declaraciones testimoniales, Karen dijo que durante 13 días tanto los hermanitos menores como ella estaban amenazados por Leandro, él sólo recuerda haberlos llevado a comer a McDonald's. Karen fue imputada junto a Leandro por homicidio agravado por el vínculo y homicidio simple, estuvo detenida pero con el tiempo le dictaron falta de mérito. “Es que yo me hice cargo de todo, ella no tiene nada que ver”, asegura Leandro. Hoy Leandro no tiene ningún tipo de visita y rompió la relación con Karen, lo único que le interesa es saber el paradero de sus dos hermanos menores. El juicio comenzará en mayo. El Informe completo Aquí

sábado, 5 de enero de 2019

DESCARGO SOBRE LOS TEXTUALES FALSOS QUE SE ME ADJUDICARON EN TODO NOTICIAS

Este graf no corresponde a mis dichos ni a mi pensamiento


Una cosa es el PLUS de adrenalina q buscan cierto tipo de violadores con rasgos de personalidad específicos, al atacar sexualmente en un lugar público por el riesgo que implica ser sorprendidos. Otra MUY distinta es que un camping aumente la adrenalina y predisponga a violar. Colaboro con fiscalías y juzgados de instrucción como persona idónea confeccionando perfiles criminales de autores desconocidos, por homicidios y ataques sexuales para COLABORAR EN SU CAPTURA. Interpreto la violencia para reducir el número de sospechosos. JAMÁS LOS JUSTIFICARÍA
¿saben por qué? porque yo sé de lo que son capaces, he visto cráneos hundidos para adormecerlas, vaginas desgarradas y anos con pérdida de tejido e injurias físicas que han llevado a la muerte a mujeres, niñas y niños. Porque así son muchos ataques sexuales. Nadie más que yo quiere justicia para las víctimas.

Fui con confianza a un canal que siempre se portó correctamente conmigo, en años de esfuerzo y trabajo en divulgación JAMÁS me pasó esto, recibir insultos, amenazas viralizadas por todo el ciber espacio y asociando mi imagen a una frase que se interpretó en forma masiva como exculpatoria de conductas criminales. El Sr. Gonzalo Bañez, el autor del graf, me pidió disculpas en forma privada por su error la madrugada del 3 de enero. Disculpas que acepté, pidiéndole que las hiciera públicas, por la magnitud del daño a mi imagen.

El día 3 de enero el Sr. Federico Wiemeyer aclaró al aire en el programa Metadata del Canal Todo Noticias, que LO ESCRITO EN EL GRAF y que generó la indignación de varios (incluida la mía por la hostilidad gratuita que recibí), NO ERA FIEL A MIS DICHOS. Presentaron 1' de la nota con los grafs encomillados, es decir con mis textuales, correctos. 

Efecto redes II: EL GRAF QUE TN TUVO QUE RECTIFICAR sobre la "Manada" de Miramar

Fuente: La Gaceta

En el canal de noticias invitaron a una especialista en criminología pero citaron una frase que la mujer jamás había dicho.

La noticia que conmociona a la Argentina en este comienzo del 2019 es la denuncia de violación que pesa sobre cinco jóvenes de entre 21 y 23 años que habrían abusado sexualmente de una chica de 14 años en un camping de Miramar.

Foco de los noticieros en los medios de comunicación, otra vez las redes sociales obligaron a modificar lo escrito a través de los canales "tradicionales" de información luego de un repudio generalizado.

Primero lo sufrió el diario Clarín, quien tras haber utilizado la frase "una chica de 14 años que no debió estar allí", en referencia a que la joven estaba en una carpa con los hombres, debió borrar esa frase y salir a dar explicaciones en la red social Twitter.

Este jueves, fue el canal de noticias del mismo conglomerado mediático, TN, quien tuvo que pedir disculpas por un "graph" publicado en pantalla mientras opinaba del ataque en "manada" la diplomada en Criminología, Criminalística y Derechos Humanos Laura Quiñones.

Mientras la especialista hablaba, se leyó en pantalla: "Al ser en un camping, les puede aumentar la adrenalina a los chicos", una frase que Quiñones jamás pronunció.

A través de Twitter, la criminóloga aclaró: "Una cosa es el PLUS de adrenalina que buscan cierto tipo de violadores con rasgos de personalidad específicos, al atacar sexualmente en un lugar público por el riesgo que implica ser sorprendidos. Otra MUY distinta es que un camping aumente la adrenalina y predisponga a violar".

"Fui con confianza a un canal que siempre se portó correctamente conmigo, en años de esfuerzo y trabajo en divulgación JAMÁS me pasó esto. Espero que @todonoticias ACLARE que el graph NO ES FIEL NI A MIS DICHOS NI A MI ANÁLISIS, hablé con la productora que es un encanto. Veremos", se quejó Quiñones, quien luego reveló que le pidieron disculpas "en privado" y ella pidió que lo hicieran de manera "pública".

Finalmente, casi un día después, en TN se volvió a repetir el momento en el que se escribió el erróneo graph, para que quedara claro lo que en realidad había querido decir la especialista invitada

El caso de la violación de Miramar que recuerda "La Manada" española



El padre llamó a la Policía, que llegó al camping a eso de las 7 de la mañana y detuvo a los acusados. La adolescente fue derivada a un centro de salud para brindarle atención médica y psicológica y realizarle los estudios periciales.

Un grupo de cinco varones de entre 20 y 23 años violó a una joven de 14 años en el camping El Durazno de Miramar. El hecho conmocionó al país en las primeras horas del 2019.

La familia había alquilado un bungalow para pasar las fiestas. Luego del brindis de fin de año, los padres de la menor notaron que la adolescente se había ausentado por varias horas y salieron a buscarla por el predio. La encontraron en una carpa rodeada por los agresores.

El padre llamó a la Policía, que llegó al camping a eso de las 7 de la mañana y detuvo a los acusados. La adolescente fue derivada a un centro de salud para brindarle atención médica y psicológica y realizarle los estudios periciales. La nota completa aquí 

Criminóloga estalló contra TN por falsear sus dichos al aire

Fuente: El Destape

Laura Quiñones Urquiza fue invitada para analizar la violación de una menor de edad en Miramar pero el canal de noticias cambió el sentido de sus dichos.

La criminóloga Laura Quiñones Urquiza, quien fue invitada a TN para analizar la violación de una menor de 14 años en un camping de Miramar por cinco hombres mayores de edad, estalló contra el canal de noticias por cambiar el sentido de sus declaraciones y hacer parecer como que avaló el abuso.

Quiñones de Urquiza se descargó en su cuenta de Twitter al ver qué frases habían destacado en el canal de noticias: "Este graff HORROROSO no corresponde a mis dichos ni a mi pensamiento", en referencia al zócalo de TN en el que se afirmó que "al ser en un camping, les puede aumentar la adrenalina a los chicos".


La especialista detalló en sus redes sociales que "una cosa es el PLUS de adrenalina que buscan cierto tipo de violadores con rasgos de personalidad específicos, al atacar sexualmente en un lugar público por el riesgo que implica ser sorprendidos" pero "otra MUY distinta es que un camping aumente la adrenalina y predisponga a violar".

La criminóloga remarcó que su trabajo en fiscalías y juzgados busca colaborar con la captura de delincuentes con perfiles criminales, homicidas o violadores y explicó que su rol es interpretar "la violencia para reducir el número de sospechosos" pero que "JAMÁS LOS JUSTIFICARÍA" porque sabe "de lo que son capaces".

En esa línea, contó: "Fui con confianza a un canal que siempre se portó correctamente conmigo" sin embargo, destacó que jamás vivió una situación similar en todos sus años de carrera por lo que pidió: "Que TN ACLARE que el graff NO ES FIEL NI A MIS DICHOS NI A MI ANÁLISIS".

Por su descargo, el autor del zócalo del canal de noticias le pidió disculpas de manera privada, las cuales fueron aceptadas por Quiñones de Urquiza pero pidió que las haga públicas. Quien lo hizo fue Federico Wiemeyer, que aclaró al aire el error y tergiversación de los dichos de la criminóloga.

jueves, 27 de diciembre de 2018

YO: EL PEOR FIEL

Su primer robo fue cuando tenía 20 años y asegura que fue por desesperación. El pasado 5 de octubre fue detenido tras estar prófugo. Leandro Romero tiene 28 años y está procesado por el delito de robo agravado. En una nueva confesión con Mauro Szeta habló sobre su paso por la cárcel y sobre el último robo que lo dejó tras las rejas, luego de asaltar un minimercado el pasado 5 de octubre. Nació en San Martín, se crió en Loma Hermosa y asegura que nunca se drogó alcohol y que tampoco toma alcohol. De chico se dedicó a trabajar debido a que su padre falleció cuando él era un nene. Su primer robo fue cuando tenía 20 años y dice que fue por desesperación, tras ser despedido de una empresa textil.

Al poco tiempo consiguió un trabajo y durante años no volvió a delinquir. Pero siete años más tarde se quedó nuevamente sin trabajo y como tenía tres hijos y su mujer estaba embarazada, decidió comprar un arma en una villa de Chacarita y salió a robar. Dice haber golpeado puertas y enviado CVs a varios lugares y no conseguir nada. Después de comprar un arma fue a robar un supermercado, pero cuando se iba la policía lo empezó a perseguir. En la huida recibió un balazo en la espalda, pero pudo escapar. Estuvo con pedido de captura y prófugo. “Fueron cinco meses y cinco días”, recuerda con exactitud. Al mes de estar prófugo, cometió otros robos y el 5 de octubre pasado fue detenido. Mientras estuvo prófugo escribió un diario de fuga que actualmente conserva un amigo. Su cuarto hijo nació el mes pasado, mientras él estaba detenido en la Unidad 53 de Malvinas Argentinas. Dice que ver a su mujer embarazada a punto de parir yendo a visitarlo le  Generaba muchísimo dolor. Leandro espera ser condenado en estos días.
La entrevista de Mauro Szeta y el análisis de Laura Quiñones Urquiza para Telefé Noticias aquí