lunes, 1 de septiembre de 2008

Dr. HUGO MARIETAN, la psiquiatría argentina para el mundo


El Dr. Hugo Marietan es un prestigioso psiquiatra, escritor, investigador y emblema de la psiquiatría argentina. Su labor profesional ha transcurrido en los neuropsiquiatricos más importantes de Buenos Aires: Tiburcio Borda y Braulio Moyano, además de la práctica privada. Es docente de la Universidad de Buenos Aires y dirige la Revista Alcmeon de la Fundación Argentina de Neuropsiquiatría. Su teoría sobre las psicopatías y la introducción del complementario como figura diferenciada de la víctima le han dado notoriedad mundial. Sus libros y artículos sobre psiquiatría son motivo de consulta para estudiantes, profesionales y público de todo el mundo.

¿Por qué eligió esta carrera?

La carrera de medicina fue un anhelo desde la infancia. Por extraño que parezca, tenía la firme convicción de ser médico desde la escuela primaria. Realizado ese sueño, elegí psiquiatría como especialidad por la incógnita que representaba la mente humana y su influencia sobre las enfermedades corporales. Siendo estudiante de quinto año de medicina, realicé las prácticas de psiquiatría en el Hospital Moyano, de alienadas mujeres, y desde allí quedé prendado de la psiquiatría. Y hoy, ya pasados tantos años, cada vez amo más esta especialidad.


¿Cuándo nota usted que la psicopatía no es una enfermedad si no un modo de ser en el mundo?

Desde que se comenzó a definir el tema de la psicopatía como algo diferente de otros fenómenos mentales, existieron dos tendencias: las que consideraban que era una enfermedad (como la neurosis y la psicosis), y los que consideraban que no lo era (como K. Schneider por ejemplo) y hablaban, entonces, de anormalidad (en sentido de infrecuente, estadístico). Yo le he aportado esto de "una manera de ser" porque considero que no es una enfermedad, sino una variación de tipo humano, que incluso tiene un rol en la especie. Entonces, desde esta perspectiva los psicópatas son un tipo de humano con una manera de ser en el mundo distinta al resto. Este concepto es muy importante para el terapeuta, ya que lleva implícito el reconocimiento de "lo distinto" en el psicópata y, verlo como una mente "diferente" y, ya veremos, inalcanzable para una mente común.

¿Qué hace diferente a un psicópata cotidiano de los otros psicópatas?

El psicópata marcadamente disfuncional socialmente como los homicidas, violadores, paidófilos, prirómanos, etc., tienen una impronta fácilmente detectable una vez descubiertos, que es la desmesura en la acción disocial. Y repugna, y es rápidamente señalado y marginado o eliminado del circuito social. El psicópata cotidiano es muy difícil de detectar, ya que maneja los códigos comunes muy bien, aun con maestría y muestra un faz social a veces más que aceptable, incluso carismático como ciertos líderes políticos; o bien son talentosos en emprendimientos empresarios, o científicos, religiosos. Esa faz oculta la otra, la psicopática, que no la muestra sino a los que él quiere mostrárselas, es decir a sus complementarios, o a sus víctimas tangenciales. De tal manera que, cuando se descubre su fase psicopática como fue el caso de Jorge Corsi o el Padre Jorge Grassi, provocan perplejidad y estupor en la gente que quedó fascinada por su faz clara que es la que muestra a la sociedad, y ahora, abruptamente, descubre el lado oscuro. Pero, fuera de estos casos resonantes, el psicópata cotidiano puede permanecer en las sombras por muchos años, incluso hasta su muerte, sin que se enteren de ellos el microcircuito, o sea el que está fuera de los complementarios y víctimas tangenciales.


Dada su experiencia en el tema de los psicópatas ¿cuáles pueden ser rehabilitados y cuales no?

No hay posibilidad de rehabilitación, pues nada esta alterado (en sentido patológico), dado que nos es una enfermedad. Al considerarse una manera de ser, no hay posibilidad de tratamiento. Pero, muchos de estos psicópatas encuentran una inserción social al hacer trabajos sucios o marginales o que repugnan a la mayoría. Ciertos rasgos como la insensibilidad hacia el otro, le permiten ser excelentes cirujanos, lo que no quiere decir que todos los excelentes cirujanos sean psicópatas ¿se entiende?, o bomberos, o evisceradores, o sepultureros, o policías o militares comandos, o espías, o torturadores, éstos desde luego con otro nombre: interrogadores especiales o cualquier otro eufemismo.


El CUESTIONARIO DE RASGOS PSICOPÁTICOS es una escala cualitativa para orientarnos sobre la existencia o nó de estos rasgos en las personas ¿Cómo surgen estos indicadores?

Los indicadores surgen a través de la experiencia, al ver que las complementarias repetían una y otra vez las mismas quejas, se fueron conformando los rasgos. Sobre todo el concepto pulido de "cosificación" que fue un hallazgo el dimensionarlo en toda su magnitud como elemento palpable y descriptivo y no como una mera abstracción.


¿Cuál es la diferencia entre una víctima y un complementario?

La victima es alguien que padece a otro a su pesar, es producto de un encuentro azaroso y no previsto. La víctima sufre el accionar del victimario y siempre tiene la esperanza de escapar y lucha por conseguir su libertad. Nunca le facilita las cosas al victimario para que la dañe, al contrario trata de zafar de toda posibilidad de daño por parte del victimario. En la menor oportunidad, la víctima trata de escapar, y tiene un pésimo recuerdo de ese trauma y jamás, voluntariamente, volvería a caer en algo semejante. Es una prisionera iracunda, deseosa de que la prisión se acabe y odia a su victimario.
La complementaria goza con la presencia del psicópata, lo busca, si el quiere alejarse, ella lo atrae, arma con él los barrotes de su propia prisión, no quiere ver nada negativo del psicópata y trabaja arduamente para no ver los aspectos negativos del psicópata; si él se va, lo extraña a pesar de que objetivamente ha sido muy dañada. Se compara a una esclava que idolatra a su amo.


¿Por qué es necesario un abordaje clínico del complementario y sus familiares?

El complementario, luego de la experiencia con el psicópata queda como "desangrado por un vampiro", alguien que semeja a un anémico; queda deprimido y doliente; con la autoestima es decir su concepto del propio valor, destruido; como alguien que desea estar con el psicópata pero que sus fuerzas ya no le dan más para mantenerle el ritmo de desgaste que impone el psicópata. O bien, viene porque el psicópata la abandonó, como se abandona a una herramienta a la que ya no le damos uso. Entonces hay que trabajar mucho, como terapeutas, como esta persona: al que devolverle el sentido de su vida, ya que la complementaria vive con el sentido de vida que le vende el psicópata. Hay que tratarla como a una estresada, como un estrés postraumático, como una depresión, como una desvalida en ocasiones.
Tanto a ella como a la familia hay que explicarles qué fue lo que le pasó, hay que hacer docencia, mucha, para que se comprenda este fenómeno que es nuevo a ojos de los familiares que no comprenden cómo ha caído tan bajo.
Mucha comprensión, de parte del terapeuta, que debe ejercitar al máximo su tolerancia y paciencia, trasmitir información y solicitar ayuda a los familiares que deben contener a lo que queda de aquella mujer vital y sana que conocieron antes de la experiencia psicopática.

5 comentarios:

sinoshiro dijo...

interesantisimo

tierra de genistas dijo...

No había leído hasta hoy esta entrevista y me sorprende la forma en que quedan asociados los roles *psicópata y complementario* con los géneros, sin que el texto aluda -delimitando- a la realidad social en la que la violencia familiar suele apoyarse en esta primera relación. Encuentro la entrevista muy esclarecedora para un gran público, sólo esta pequeña carencia. Acabada la lectura pareciera que no hay complentarios varones, o que el dúo sólo existe en la pareja hombre mujer.
Felicitaciones al Dr. Marietán por haber esclarecido científicamente lo que ya era visible o al menos sugerente en la vida cotidiana.
Genista

walter dijo...

Hace más de un año le envié a Marietán un mail preguntándole por la forma objetiva de identificar al psicópata sin lugar a error, y no supo responderme. Márietán decía que la diferencia entre un psicópata y alguien que no lo es, más que su comportamiento, era la culpa. Pero los psicópatas pueden fingir culpa y los que no son, ocultarla.

María Laura Quiñones Urquiza dijo...

Estimado Walter, los trabajos del Dr. Marietán, que incluso estan a disposición del público sin costo alguno en su página web, responden tu consulta y de un modo más amplio, con un estilo fácil de comprender para todos los públicos. Allí, especifica y resalta otros signos que evidencian comportamientos psicopáticos, entre los que se incluyen la imposibilidad de sentir remordimiento o culpa, salvo si se han fallado en algo, pues se rigen por códigos propios que nada tienen que ver con la internalización de normas sociales.
Gracias por leer el blog.

Anónimo dijo...

Alguna pregunta producto de la lectura del artìculo:
si la psicopatia de la que habla el Dr. es una manera de ser en el mundo -supongo que toma la expresiòn en el sentido de Heidegger- ¿por què es necesario identificar, señalar a quien posee este modo de ser?...
¿este modo de ser no patològico no se contradice con los efectos qque genera en el complementario?...
bueno algunas cuesstiones como para profundizar la lectura de su obra. Gracias