martes, 27 de enero de 2026

ENTREVISTA AL HACKER ROELOF TEMMINGH: EL CEREBRO DETRÁS DE MALTEGO

“Creo que la IA es mala para la democracia”

Una de las mentes más influyentes en la investigación criminal en el mundo digital habla con PERFIL sobre el lado B de la web. Además, revela los secretos de su creación, Maltego: la plataforma de análisis de redes que utilizan desde periodistas hasta fuerzas policiales y detectives privados.

Por Laura Quiñones Urquiza, exclusivo para diario Perfil

Conocí a Roelof Temmingh en la Ekoparty de 2010, una de las conferencias de hackers más importantes de América Latina, lleno de mentes curiosas que viven en el mundo de la seguridad informática. Desde entonces, mantenemos una amistad sostenida por la tecnología, el pensamiento crítico y, curiosamente, su ojo fotográfico: una faceta menos conocida, pero igual de afinada que su código.

Roelof no necesita exageraciones: es, sin lugar a dudas, una de las mentes más influyentes en la investigación criminal del mundo digital. Fundador de Paterva y creador de Maltego –la herramienta de análisis de redes que usan desde fuerzas policiales hasta periodistas e investigadores en todo el planeta–, su trabajo ha sido clave para transformar datos dispersos –públicos o no tanto– en información útil: para prevenir delitos, desarmar redes y, en muchos casos, salvar vidas. Nacido en Sudáfrica, desde joven sintió una curiosidad feroz por entender cómo funcionan las cosas. Y, quizá más aún, cómo pueden romperse. En ese espacio entre el código y la ética, entre la técnica y la intuición, encontró su lugar. Porque para él no se trata solo de lo que los datos muestran, sino de cómo aprendemos a mirarlos. A pesar del alcance global de su software –que ha estado presente en investigaciones de alto impacto–, Roelof siempre ha preferido mantenerse al margen del protagonismo. Su perfil es bajo, pero sus ideas llegan lejos. Y además, está su otra pasión: la fotografía. Otra forma de ver, otra forma de buscar patrones, de jugar con la luz y encuadrar lo que a simple vista pasa desapercibido. Hoy vuelve con Ubikron, un nuevo proyecto que propone repensar cómo investigamos y navegamos la complejidad digital en tiempos en que la información parece infinita, pero no siempre confiable. En esta entrevista, Roelof no solo habla de herramientas o algoritmos; habla de filosofía, de confianza, de dudas, de democracia. Y, sobre todo, de su manera tan única de mirar el mundo.

Roelof, muchos te conocemos por tu trabajo con Maltego, pero, ¿hubo algún momento específico –si es que lo hubo– en el que te hayas dado cuenta de que querías dedicarte a combinar tecnología e investigación criminal?

Para nada. La verdad es que comencé mi vida profesional en el ámbito de la seguridad informática, principalmente haciendo análisis y pruebas de penetración, también conocidas como pentesting. Para eso necesitas tener un poco de espíritu travieso, y de vez en cuando me metía en problemas por eso. Con el tiempo aprendes a ser más responsable y menos impulsivo, y descubres que las empresas están dispuestas a pagarte por intentar romper sus sistemas. Cuando fundamos SensePost (hoy conocida como el equipo de hacking de Orange Cyberdefense), no podíamos creer que alguien nos pagara por eso. Con Maltego, la herramienta tiene sus raíces en la seguridad informática. Resultó que las fuerzas de seguridad también necesitaban mucho de eso. Así que, honestamente, Maltego se creó para hackers, y ahora lo usan principalmente los cuerpos policiales.

Maltego revolucionó la forma en que hacemos análisis de relaciones e inteligencia de fuentes abiertas (en inglés Osint, por Open Source Intelligence). ¿Cómo surgió la idea? ¿Respondía a una necesidad específica o fue un experimento que fue creciendo?

El primer uso de Maltego fue para hacer un mapeo de redes, lo que en pruebas de penetración llamamos “footprinting”. Se hace para determinar el “área de superficie” de una red: se crea un mapa para saber qué máquinas o redes son más vulnerables, cuáles están olvidadas o sin actualizar. Muy rápido me di cuenta de que ese mismo principio se podía aplicar a personas y redes sociales. Ajustando algunas de las “transformaciones” –pequeños procesos automáticos dentro de la herramienta–, era fácil ver cómo se conectaban las personas entre sí. Y cómo las personas y los ordenadores estaban conectados, por ejemplo, a través de registros de dominios, direcciones IP y más. Alguien nos dijo en 2007: “Esta herramienta es buena para Osint”. Fue la primera vez que escuchamos ese término.

¿Te acordás del primer caso real en el que viste que Maltego ayudaba a resolver algo importante? ¿Qué sentiste en ese momento?

¡Sí, lo recuerdo! Pero no puedo contarte sobre él. Lo que sí puedo decir es que encontramos formas de mejorar Maltego añadiéndole datos extra, y eso produjo resultados realmente interesantes y sorprendentes que ayudaron muchísimo en casos del mundo real.

Hoy Maltego es utilizada por agencias de inteligencia, cuerpos policiales, periodistas de investigación y organizaciones no gubernamentales. ¿Cómo te sientes al saber que tu creación tiene tanto poder? ¿Te preocupa quién la usa y para qué?

Maltego, tal como viene “de fábrica”, no tiene acceso a datos que no sean públicos. Cuando se combina con datos internos o privados –como información de casos, macrodatos (también llamados big data), datos de vigilancia, filtraciones, etc.– junto con Osint, entonces sí que se convierte en una herramienta muy poderosa. Maltego nunca proporciona contexto por sí misma. No te dice por qué las cosas están conectadas, más allá del tipo de transformación que hizo el vínculo. Eso lo tiene que entender bien el analista. Así que, en ese sentido, puede ser peligrosa si se usa mal, como cualquier otra cosa. Además, desde 2018 ya no estoy involucrado con la herramienta, así que tal vez esa pregunta deberían hacérsela a los nuevos dueños, ¡jaja!

Sos una persona muy técnica, pero también hablás de los datos con un enfoque casi filosófico. ¿Qué creés que es más peligroso: la ignorancia sobre los datos o su manipulación? SEGUIR LEYENDO

sábado, 20 de diciembre de 2025

PSICÓPATAS, MUJERES ENAMORADAS DE CRIMNALES Y MENORES, ENTREVISTA A BERNAT TIFFON



Por Laura Quiñones Urquiza para diario Perfil

Bernat Tiffon es un psicólogo forense español con 25 años de ejercicio. Intervino en casos que conmocionaron a la opinión pública, no solo en su país. Habla de sus memorias en los juicios célebres, y de su experiencia, tratando de cerca a delincuentes letales. Bernat Tiffon prestó sus servicios en casos célebres como el crimen de la Guardia Urbana, el crimen de la menor de Vilanova, el doble crimen de Esplugues, el cuádruple crimen del pistolero de Olot y el doble crimen de los agentes rurales de Aspa, entre otros. Además, es profesor universitario de la especialidad en distintas universidades (Universitat Abat Oliva y en Eserp, adscripta en la Universitat de Vic-Universitat Central de Catalunya) y otras entidades académicas. Su investigación académica lo llevó a escribir más de veinte libros y recibir varios premios internacionales. En el área forense utiliza especialmente pruebas psicométricas objetivas y cuestionarios estandarizados de última generación para la exploración de la personalidad como herramienta diagnóstico-forense. Recientemente fue nombrado e ingresado como académico correspondiente de la Real Academia Europea de Doctores (RAED), convirtíendose en el primero y único psicólogo forense en dicha especialidad en tan ilustre y centenaria entidad, cuya fundación se remonta a 1914.


—¿Por qué eligió la psicología?

—Elegí psicología por tradición familiar. Soy la sexta generación de una saga que se dedicó durante unos 300 años en el ámbito de la salud y de la sanidad: mi padre era médico neuropsiquiatra, mi abuelo era médico cardiólogo y neumonólogo, mi bisabuelo era médico cirujano pedicuro, mi tatarabuelo era médico cirujano y mi tatarabuelo era peluquero-callista-cirujano (en aquella época del siglo XIX los médicos ejercían también este tipo de profesión). En mi caso, aunque acabé Psicología, seguí la línea dinástica en la Facultad de Medicina de Barcelona, donde me doctoré por la Unidad de Medicina Legal y Forense.

—Usted es uno de los mayores referentes en psicología forense, ¿qué es lo que lo atrajo hacia esta especialidad?

—Quise dedicarme a la parte más práctica y funcional de la psicología: la forense. Yo no me formé en psicología clínica psicoterapéutica, y me decidí en el área forense para analizar las casuísticas criminales más difíciles que se me han planteado profesionalmente. Los casos en los que he intervenido siempre me han supuesto un gran reto profesional, y cada día que pasa los encargos van aumentando en dificultad. En muchas ocasiones, los abogados me solicitan encargos forenses de cierta facilidad; pero, en otras ocasiones (la mayoría), me solicitan mis servicios profesionales psicológico-forenses de una gran complejidad que requieren mi total atención y exclusiva dedicación. La dificultad, el reto, la complejidad, cuanto más sea la dificultad de intervención, es lo que hace que me motive en mi trabajo. En la actualidad, me pueden entrar unos diez casos psicológico-forenses nuevos a lo largo de la semana, y cada cual con su extrema complejidad. Y todo ello es derivado de la mejor publicidad que se puede obtener para un profesional en ejercicio libre de la profesión: el boca-oreja entre los propios abogados. Por un lado, me enorgullece haber podido alcanzar un cierto estatus profesional, pero, por otro lado, me sabe mal que deba y tenga que aplazar compromisos profesionales por no poder abarcar tanto trabajo que va entrando en el despacho profesional.

—¿Cuál es la importancia de utilizar los cuestionarios estandarizados para diagnosticar?

—Las pruebas psicométricas objetivas permiten aportar conocimientos del perfil de personalidad del sujeto de un modo más neutro y libre de interpretaciones psicológicas subjetivas de los evaluadores. Los tests y los cuestionarios, con su rigor metodológico estadístico-matemático, por el que se procura aumentar la fiabilidad del test y disminuir el error estadístico, son los que aportan más objetividad al perfil o los rasgos de personalidad del evaluado. Desde la perspectiva de la psicología forense, las pruebas y los tests psicométricos estandarizados alcanzan un estatus importante ya que se objetiva a ojos de los operadores jurídicos, lo que supone de relevante importancia para acreditar el estatus psíquico y/o mental del sujeto que ha cometido un crimen o cualquier conducta antijurídica o antinormativa.

—¿Qué grado de fiabilidad tienen?

—Cada prueba psicométrica objetiva tiene su propia historia creativa: por ejemplo, el MCMI-IV (publicado en 2018) ya lleva cuatro versiones de un mismo test publicado con anterioridad. Con cada versión realizada (y finalmente en esta última y cuarta versión), se ha potenciado la prueba con técnicas estadísticas más potentes y con la rigurosidad metodológico-investigativa necesaria con el fin de que el test sea lo más descriptivo y genuino sobre la personalidad del evaluado. Las pruebas como el MCMI-IV, el PAI, el 16PF (entre otros muchos más) tienen una amplia trayectoria académica y muchos años de tradición profesional, son pruebas acreditadamente baremadas y de aplicabilidad en el ámbito de la psicología forense.

—¿Qué valor tienen las entrevistas psicoforenses?

—Las entrevistas psicológico-forenses son necesarias e indispensables para poder analizar las dos áreas que los operadores jurídicos siempre solicitan saber para adecuar la ley a su condición psicológica, estas son: capacidad cognitiva o de entender, saber qué hace y por qué lo hace, y la capacidad volitivo-motivacional o qué le ha impulsado a hacer el acto criminológico. Ambas áreas se obtienen a través de la entrevista con el evaluado, por lo que el valor es de notoria importancia. Pongamos por ejemplo los casos de quitarse la vida ampliados, en los que el victimario también asesina a sus familiares. Una vez que el victimario se ha suicidado, carecemos totalmente de conocimiento en saber por qué ha asesinado a su familia y cómo estaba psicológicamente al momento de perpetrar los crímenes; a excepción de los casos en los que hace constar notas de suicidio justificando sus crímenes. Con este ejemplo quiero pedagógicamente ilustrar la gran necesidad que supone el celebrar la anamnesis o entrevista clínico-forense dirigida para poder saber cuáles son las condiciones psicológicas y/o psicopatológicas de base que han impulsado al sujeto a cometer el crimen.

—Fue el perito psicológo forense a cargo de la pericia en el crimen de la Guardia Urbana, un caso que conmocionó a España; tanto es así que se hizo un documental en Netflix sobre el caso y una serie. Dentro de los límites éticos, ¿qué puede compartir con los lectores sobre sus conclusiones y su experiencia?

—El crimen de la Guardia Urbana –asesinato de un agente, y los acusados fueron su pareja y el amante de ella, ambos agentes también– es un caso que se ha hablado, se habla y se hablará en el futuro. Ha tenido mucha repercusión e impacto mediático. No obstante, el crimen no tendría o no hubiera tenido tanta trascendencia mediática si no fuera porque se contextualizó en el ámbito policial y porque los protagonistas implicados eran todos agentes de la policía. Si no se hubiese contextualizado en este ámbito profesional, posiblemente no habría tanta repercusión mediática o habría salido su noticia en una esquina de la prensa, ya que lamentablemente cada día hay crímenes. El juicio por este crimen duró un mes y medio de sesiones: desde febrero a mediados de marzo de 2020. Y desde mi punto de vista personal y profesional, ha supuesto para mí un punto de inflexión y “una bisagra” en mi carrera. Antes de este caso, iba a las salas con cierto reparo psicológico preguntándome qué es lo que me van a preguntar, cómo irá el juicio y si me someterán muy agresivamente a interrogatorios hostiles. Después de mi intervención en este caso, ya accedo actualmente en las salas de Justicia psicológicamente “vacunado”, con más seguridad mental y preparado ante las disquisiciones, interrogatorios y preguntas que me plantean los distintos operadores jurídicos.

—¿Cómo fue su trabajo en la sala de Justicia?

—Durante mi ratificación en sala, declaré desde las 09.30 hasta las 15.30, durante seis intensas y maratónicas horas. La Sala Nº 1 del Tribunal del Jurado de la Audiencia Provincial de Barcelona estaba a rebosar de gente que venía de espectadora y de público a presenciar las sesiones judiciales. Se hacían colas para entrar y mucha gente tuvo que quedarse afuera porque ya no podía ocupar asientos, al no quedar más plazas libres. Yo declaré el 10 de marzo de 2020. Lo recuerdo muy bien porque cuatro días más tarde, el gobierno central de España declaró la pandemia por covid-19 y ordenó el confinamiento de toda la población en sus casas y domicilios. El juez decidió que las sesiones continuasen a pesar de la declaración de la pandemia y el confinamiento. Consideró que después de un mes y medio de celebración del juicio había que terminarlo sí o sí. Después de las declaraciones de los peritos psicólogos y psiquiatras forenses (tanto del sector público como del sector privado) en un intenso careo y debate en fuego cruzado in crescendo en la sala, quedaban por declarar los investigados. Como curiosidad anecdótica, y desde la base de la psicometría administrada en la figura psicológica de ella, se obtuvo un mismo perfil de personalidad por parte de los peritos públicos como de los peritos privados (en este caso, habiéndole yo mismo administrado la prueba a ella). El perfil obtenido sugería unos niveles de ansiedad elevados. Asimismo, y de modo contrario, no se sugería una acentuada inestabilidad psicoemocional característica de sujetos con rasgos de personalidad de base de tipo límite-borderline. Y ello lo señalo porque este tipo de sujetos son tendientes al desarrollo de una conducta promiscua y de infidelidad, conducta de la cual se la vino calificando a ella pública y mediáticamente en la prensa; pero que, medido objetivamente mediante la prueba psicológica en la figura de ella, no se desprendió compatibilidad con este tipo de comportamiento. En este sentido, creo que se profundizó en un área de la vida privada e íntima de la evaluada –desde el punto de vista mediático, incluyendo el judicial– que nada tenía que ver con la comisión del crimen.

—En las cárceles me ha tocado entrevistar y analizar la criminogénesis de delincuentes, que por lo genera, tienen trastornos antisociales de la personalidad y muy pocos psicópatas. Lo que sí abundaban eran personas privadas de su libertad por trastornos de impulsividad graves, más bien gravísimos. ¿Qué es el trastorno de impulsividad?

—Se trata de sujetos que presentan un déficit en el autocontrol de su comportamiento. No tienen mecanismos conductuales suficientes para autocontrolar su conducta y la desarrollan y la materializan sin aplicar procesos previos de reflexión, lo que les puede conducir a comportamientos totalmente azarosos y/o caóticos. Si existe consumo de sustancias tóxicas, la impulsividad alcanza un estatus más patológico, con repercusiones conductuales notoriamente más agresivas y/o más hostiles, con serias consecuencias jurídico-legales. Los sujetos con trastorno de personalidad antisocial presentan una impulsividad de base patológica y desarrollan conductas antinormativas como consecuencia de dicha base comportamental y son los que forman parte de la mayoría de la muestra de población reclusa en los centros penitenciarios (además de los sujetos con rasgos narcisistas, histriónicos y límites/borderlines). El término “psicopatía”, conocido mediáticamente por las series de televisión y las películas comerciales, forma, en la realidad criminológica, solo una parte de un núcleo concreto de sujetos internos de prisión. Estadísticamente, se tratan de unos pocos; pero pocos que sobresalen por la magnitud de su comportamiento criminal. Se trata de sujetos que presentan comportamientos agresivos y hostiles considerablemente muy extremos, de naturaleza sádica y que, en su máximo exponente delictivo, se hallan ingresados en módulos penitenciarios específicos y ad hoc para ellos. Se ha hablado, se habla y aún se hablará mucho sobre la psicopatía. Se trata siempre de un tema muy recurrente y muy estudiado por los estudiantes e investigadores académicos de la criminología y de la psicología criminal y forense. Pero es que la criminología o la psicología criminal y forense no se dedica en exclusiva ni se reduce únicamente en el estudio de la psicopatía (extremo que habitualmente se atribuye, posiblemente, por el “morbo social” y “falsamente ilusorio” que crea por inercia en la sociedad por influencia de las series de TV y películas comerciales). La psicología criminal y forense es mucho más amplia y abarca muchas temáticas. Y, más que la psicopatía, se debería estudiar cómo ciertas psicopatías permiten un mayor nivel de capacidad de adaptación en la sociedad que otros sujetos (en términos de Robert Hare). Hay muchos sujetos con rasgos prepsicopáticos (tipo narcisistas-histriónicos) en las empresas y en las familias y que, en algunos casos, acaban en asuntos criminales que se celebran y se debaten en los juzgados.

—¿Cómo se detecta en la infancia?

La infancia ya nos viene a indicar cuál puede ser la posible consecuencia de la conducta futura en la adultez. Si en la infancia no se empieza a modelar la conducta impulsiva como si de un bonsái se tratara, será previsible que en la etapa de su adultez será un sujeto asilvestrado, caótico y desordenado. Los menores con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), con trastorno del control de los impulsos, con trastorno negativista-desafiantes, o la combinación comórbida entre todos los anteriormente mencionados, pueden presentar consecuencias conductuales en la sociedad.

—¿Cómo se ve esto en los menores?

—Las conductas negativistas-desafiantes, con conductas potencialmente amenazantes-agresivas, con baja tolerancia a la frustración, que no saben postergar una recompensa y deseándola de forma inmediata “en el aquí y en el ahora”, son las bases de este tipo de comportamiento. Tuve la oportunidad, ya hace muchos años, de peritar a un menor de 14 años que, lamentablemente, asesinó a una niña de su misma edad. Ella, la víctima, estaba enamorada de él. Pero él, el victimario, no le correspondía y no sabía cómo decírselo ni cómo actuar. Sucedió que la víctima colgó imágenes de ellos juntos públicamente en las redes sociales, lo que irritó y encolerizó de modo extremo al victimario. Decidió dirigirse al domicilio de ella y, estando ellos solos en la calle –de noche y próximos a un descampado–, el victimario decidió asesinarla brutalmente. El menor presentaba antecedentes clínicos comórbidos de TDAH de naturaleza grave y trastorno intelectivo límite-borderline, lo que desencadenó ese sentimiento de baja tolerancia a la frustración y fue el detonante de la conducta patológicamente impulsiva que ejerció contra la víctima. Para mayor abundamiento en todo lo anteriormente expuesto y en nuestra sociedad actual, sea en el país que sea, se ha evidenciado la existencia de un aumento de casos de ludopatías y/o conductas adictivas, tales como en casos de apuestas por internet de sujetos con grados de ansiedad elevadísimos, con consecuencias catastróficas para la economía familiar. Y es que este tipo de población con trastornos del control de los impulsos puede suponer, pero no siempre, la existencia de un comportamiento antinormativo.

—¿Cuál es el tratamiento?

—Según el grado de afectación del sujeto se aplicará un tratamiento u otro. Suelen ser tratamientos psicoterapéuticos de base cognitivo-conductual. Si es necesario, incluso, tratamientos psicofarmacológicos a cargo de médicos psiquiatras.

—Hay algo que llama la atención de muchas personas y es la enclitofilia: las mujeres u hombres que se enamoran de criminales; los buscan ellas, al contrario de muchos casos donde ellos captan víctimas para explotarlas. ¿Qué es exactamente la enclitofilia para la psicología?

—En cuanto a la definición, se trata de un tema difuso. En principio, la doctrina psicopatológica viene a definirse del siguiente modo: la enclitofilia es una parafilia consistente en la atracción que presentan y sienten algunas mujeres por los asesinos SEGUIR LEYENDO

jueves, 4 de diciembre de 2025

EL PREOCUPANTE PERFIL PSICOLÓGICO DEL ACOSADOR DE CRIS MORENA, REVISTA PARA TÍ

 "Ese dibujo es puro caos con un solo nombre en el centro": el preocupante perfil psicológico del acosador de Cris Morena, según una perfiladora criminal

El preocupante perfil psicológico del acosador de Cris Morena, según una perfiladora criminal


Tras el allanamiento en la casa de Leonardo Lo Giudice -acusado de acosar a Cris Morena desde hace más de cinco años-, la criminóloga Laura Quiñones Urquiza analizó los objetos encontrados y explicó por qué su conducta genera alerta. El hombre deberá usar tobillera electrónica durante seis meses.

Por Florencia Bocalandro

La situación volvió a ser noticia luego del allanamiento al domicilio de Leonardo Lo Giudice, de 51 años, a quien la policía encontró merodeando repetidamente los lugares de trabajo y el hogar de . Durante este año estuvo en su estudio, la siguió en auto y llegó a esperar durante horas frente a su casa.

La justicia le impuso una tobillera de geolocalización y estricta prohibición de acercamiento, después de que se acreditaran violaciones previas a las restricciones.

Los objetos hallados: dibujos caóticos, recortes y mapas

En el allanamiento se encontraron elementos que la justicia considera relevantes:

Un dibujo caótico, dominado por un espiral y el nombre “Cris Morena” escrito en grande.

Un collage armado con recortes de los ojos de la productora.

Mapas y anotaciones sobre recorridos y lugares frecuentados por ella.

Para la especialista en Criminología, entrevistada en A24, estos elementos son parte del “mundo paralelo” que suele construir un acosador persistente. (seguir leyendo)

ENTREVISTA A LAURA QUIÑONES URQUIZA, FISP


 

sábado, 11 de octubre de 2025

ENTREVISTA A REID MELOY: LA MENTE PSICÓPATA EN LOS OJOS DE UN ASESOR DEL FBI


Por Laura Quiñones Urquiza para Diario Perfil

Pocos nombres resuenan con tanta fuerza en el campo de la psicología forense como el del doctor Reid Meloy. Certificado por la Junta en Psicología Forense (ABPP), el doctor Meloy dedicó décadas a la consultoría en casos penales y civiles en los Estados Unidos y Europa. Con una sólida trayectoria académica como exprofesor clínico de Psiquiatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de California, en San Diego, y como miembro docente del Centro Psicoanalítico de San Diego, su influencia abarca tanto la práctica clínica como la teoría psicoanalítica. Es miembro de la Academia Estadounidense de Ciencias Forenses y expresidente de la Academia Estadounidense de Psicología Forense. Su carrera está marcada por reconocimientos de gran prestigio, entre los que se incluyen el Premio Nacional al Logro de la Asociación de Profesionales en Evaluación de Amenazas (1998), el Premio Manfred Guttmacher de la Asociación Psiquiátrica Estadounidense (2022) y el Premio a la Contribución Distinguida en Psicología Forense (2022). Su trayectoria académica también incluye designaciones como profesor visitante en la Universidad de Yale y en el Hospital Psiquiátrico Universitario de Zúrich, la histórica Clínica Burghölzli. Con más de 260 artículos revisados por pares y 14 libros publicados, el Dr. Meloy no solo es un académico prolífico, sino también un asesor clave de organismos de seguridad, incluyendo la Unidad de Análisis de Conducta del FBI, donde su experiencia en contraterrorismo, contrainteligencia y conducta criminal ha sido valorada durante las últimas dos décadas. Además, realiza el taller “Lista de verificación de psicopatía revisada, cuya próxima edición virtual será el 6 y 7 de noviembre.

—¿Cómo eligió esta carrera?

—Cuando era un joven psicólogo se me dio la oportunidad –en la vida no existen certezas, solo oportunidades– de establecer una unidad psiquiátrica de internación en un centro de detención de máxima seguridad. Esto me introdujo a la fascinante disciplina de la psicología y el derecho, y además me brindó la posibilidad de aprender de individuos que habían cometido los crímenes más atroces imaginables. El trabajo nunca fue aburrido, y resultaba tanto emocional como intelectualmente muy desafiante. Abandoné el servicio público tras 15 años y desde entonces me dedico a la práctica de la consultoría forense.

—Según el psicoanálisis, ¿cuál es el origen de la psicopatía?

—La psicopatía tiene una gran heredabilidad. En otras palabras: se transmite en las familias y no existe cura para ella. El psicoanálisis, como tratamiento, típicamente no funciona, pero la teoría psicoanalítica nos ayuda a comprender este nexo entre biología y psicología. He tratado de explicar esto en mi primer libro, The Psychopathic Mind (La mente psicpática), y en otros escritos e investigaciones a lo largo de los años.

—¿En qué consiste el instrumento de detección psicopática hare psychopathy checklist?

—Es un instrumento estandarizado de observación psicopática que consta de dos factores: deficiencias afectivas/interpersonales y conducta antisocial crónica. Con datos completos sobre un individuo, se puede obtener una puntuación que indica si la persona es levemente, moderadamente o gravemente psicopática. Es el instrumento de evaluación mejor validado en el campo de la psicología forense y la justicia penal, con miles de estudios publicados desde su creación, hace más de cuarenta años.

—¿Puede hacerlo cualquier persona?

—No. Debe ser un profesional de la salud mental con licencia, como un psicólogo o un psiquiatra.

—¿Qué otras herramientas diagnósticas o pruebas se utilizan para detectar la psicopatía y realizar diagnósticos diferenciales?

—Se utilizan muchas pruebas clínicas válidas para comprender individualmente las diferencias en cada caso, tales como el Rorschach, el Personality Assessment Inventory, entre otras pruebas cognitivas y neuropsicológicas. Un psicólogo competente empleará múltiples exámenes, además de una entrevista extensa y una revisión de todos los datos disponibles sobre el sujeto, incluyendo informes oficiales y entrevistas con personas que lo conozcan bien.

—¿Qué tan significativa es la crueldad animal infantil en el desarrollo de un asesino serial o un delincuente violento?

Lamentablemente, la crueldad hacia los animales no es un predictor del asesinato serial; nada lo es, excepto que la mayoría de los asesinos seriales presentan personalidades psicopáticas. Sin embargo, la crueldad animal, en particular contra animales domésticos y en casos de múltiples abusos, es un signo ominoso en la infancia que puede predecir posteriores conductas antisociales violentas en la adolescencia o en la adultez. Realizamos un gran estudio sobre crueldad animal y conducta delictiva adulta en el FBI, dirigido por la doctora Tia Hoffer, una excelente investigadora y exagente del FBI.

—¿Qué motiva a un “stalker” (acosador)?

—El stalking puede estar motivado por (SEGUIR LEYENDO)

 

miércoles, 3 de septiembre de 2025

ENTREVISTA REVISTA PARA TÍ


Por Florencia Bocalandro

Un café con  es, sin dudas, sinónimo de una charla interesante. O más que eso. Su nombre y su doble apellido —ilustre, sí: por parte materna está emparentada con Justo José de Urquiza y su tío, Abelardo Quiñones, héroe de la aviación peruana quien murió en la guerra con Ecuador— evocan investigación, ciencia y conocimiento. También remiten a la búsqueda constante de estudios y herramientas para acercarse, siempre, a la verdad.

Diplomada en Criminología, Criminalística y Derechos Humanos, y especializada en Perfilación Criminal, se dedica a esta disciplina con auténtica pasión. A priori, quien no conozca a fondo su trabajo podría imaginarla como una suerte de agente de CSI (sí, de esas series policiales atrapantes). Pero ella se encarga de aclarar: “No es como lo muestran en la ficción, ahí mezclan todo”.

A lo largo de la charla irá desgranando cómo se encontró con su vocación, hará referencia a algunos casos y compartirá detalles cuanto menos inquietantes. Eso sí: de su vida privada no hablará demasiado, porque prefiere mantenerla al margen.

Laura vivió en varios países. Sus padres, ambos artistas, le abrieron la puerta a un universo compartido con personalidades de todo tipo: intelectuales, pensadores, creativos, personas con sensibilidades únicas que la nutrieron casi sin que ella lo advirtiera. Experiencias que atesora hasta hoy, como aquella de caminar por Miraflores, en Perú, y acompañar a su papá “a tomar chilcanos, un aperitivo, con intelectuales y artistas”.

Una mente brillante

Desde que tiene uso de razón, Laura tiene su cabeza en movimiento. Y recuerda: “Mi mamá trabajaba con gente del cuerpo diplomático y yo hablaba idiomas —inglés, francés, antes incluso que castellano—, entonces de ahí me viene la facilidad. Después aprendí hebreo, ruso, portugués, fui a la Alianza. Mi madre me mandó a la Asociación Británica a estudiar inglés. ¡Me encantaban los idiomas! Tenía facilidad”.

Hoy confiesa que intenta sumar italiano, aunque reconoce que ya no siente la misma plasticidad que en su infancia. Pero lo que de verdad marcó un antes y un después en su vida fue una escena aparentemente inocente, ocurrida en su adolescencia.

“Cuando tenía entre 14 y 15 años, estudiaba en el Ballet de Miraflores. Un día estaba sentada en la salita de espera y observé a una de las profesoras que miraba una clase. Lo que percibí en ella fue una mirada de odio y desprecio tan grande hacia los demás, que me quedé azorada. En un momento me miró a mí, y yo no sabía si había visto lo que creí o si lo había imaginado. Después se lo conté a mi mamá”, recuerda. Aquella mujer era hija de un reconocido compositor, amigo de su madre —concertista de guitarra y periodista cultural—, lo cual volvió la situación aún más delicada. “Cuando le conté a mi mamá, ¡me puteó más o menos! Porque para ella esa familia era sagrada. Me decía que venía de una buena familia”.

La reacción de sus compañeras tampoco fue alentadora: “Me dijeron, más o menos, que estaba loca. Esto fue a fines de 1987”.

Años más tarde, los hechos le darían la razón. “En el ’92 se descubre quién era el líder de Sendero Luminoso. ¿Adiviná quién lo escondió en su casa? ¡La profesora de ballet! Es decir, esa mujer, de noche colaboraba con una organización que ponía bombas, y a la tarde me daba clases. Mi percepción no estaba tan errada”.

Su capacidad de observación, la interpretación de gestualidades y la lectura perspicaz de actitudes conformaban un compendio de aptitudes —¿innatas?— que luego supo sostener con formación científica.

“Me siguió pasando con muchas cosas. Sensaciones a las que no les daba importancia, porque en mi trabajo tengo que dar objetividad y cientificidad. Pero me atravesaban. Muchas veces decía: ‘Será mi percepción, estaré alucinando’. Y después, con el tiempo, se terminaba descubriendo algo”. Aunque se define como una persona realista y concreta, reconoce: “Evidentemente tengo alguna percepción. Quizás por un movimiento exacto del rostro, algo gestual. Lo hablé con el maestro Osvaldo Raffo —porque le conté un montón de cosas que me pasaron— y él me confesó que también le sucedía”.

Raffo se lo explicó con una metáfora que le quedó grabada: “¿Viste cuando los animales se ponen nerviosos antes de un terremoto? Perciben el peligro. Lo que nos pasa es algo similar, es una cuestión muy animal, primitiva, que algunos todavía conservamos. Lo suelen tener los niños cuando dicen: ‘No me gusta tal persona’”. También lo conversó con la antropóloga Rita Segato, quien le aportó otra mirada: “Ella me explicó que hay cierto nivel de violencia que se lee a través de la corporalidad, de la mirada, y no todo el mundo lo percibe. Algunas personas tenemos la capacidad de descodificar esos mensajes. Eso ya sucedía en civilizaciones antiguas, y algo de eso nos quedó a algunos”.

Una profesión entre la ciencia y la percepción

-¿En qué momento posterior al crimen aparecés en escena?

-Cuando se produce un hecho, por ejemplo, un ataque sexual, una amenaza reiterada o un cibercrimen. Me llega la solicitud del Tribunal Superior de Justicia o de algún juzgado de una fiscalía.

-¿Vos trabajás sobre un material generado por otros investigadores?

-Claro, otra instancia previa. Porque al ocurrir el hecho, el que va al lugar es el criminalista (que es el que ves en CSI). La ficción instaló que todos hacen todo y que el perfilador criminal es un clarividente, que todos los del FBI van a la escena del crimen... cuando en realidad el 99% no va. En la serie Mindhunter lo muestran correctamente, porque así fueron los inicios. La persona real que inspiró a uno de los protagonistas (N. de R.: el agente especial Bill Tench, interpretado por Holt McCallany) es Robert Resler, y a mí me mandó uno de sus libros. ¿Y sabés quién también me mandó su primer libro? Jana Monroe, la mujer en la cual se inspiró Thomas Harris para escribir El silencio de los inocentes. O sea, la verdadera Clarice Starling.

-Pasaste por otras carreras, ¿cómo diste con esta profesión?

-Estudié Psicología hasta cuarto año. La había colgado por un tema familiar. Entonces “vi luz y entré” al Instituto Universitario de la Policía Federal. Para esto, yo era muy fan de Osvaldo Raffo; para mí era una genialidad lo que hacía (N. de R.: fue un prestigioso médico forense y criminólogo argentino, fallecido en 2019). Me gustaba mucho leer a Hugo Marietán, que para mí fue la persona que le puso nombre y apellido a los psicópatas. Antes de él, nadie hablaba de psicopatía en la Argentina. Al menos, de forma accesible y gratuita, él lo hacía a través de internet. Lo leía mucho, como fan. Pero no era fan de los crímenes en sí, de los homicidios o de todo lo que implica el delito. Cuando entré, me encantó. Tuve muy buenos profesores, y en el intermedio empecé a estudiar con Vicente Garrido Genovés, de España, de la Universidad de Valencia. (SEGUIR LEYENDO)

martes, 5 de agosto de 2025

TECNICATURA SUPERIOR EN INVESTIGACIÓN CRIMINAL - INSTITUTO SUPERIOR DE SEGURIDAD PÚBLICA

 

Alcances del Perfil Profesional

El Técnico Superior en Investigación Criminal es un profesional calificado para desarrollar investigaciones criminales en el marco de la normativa vigente, los procedimientos institucionales, los protocolos de actuación y directivas de la autoridad competente según la tipología del delito. Para ello, planifica, programa y organiza el desarrollo de las investigaciones criminales; elabora diagnósticos e informes técnicos; gestiona las acciones de observación y vigilancia de situaciones según los requerimientos de los organismos competentes, de acuerdo con una estructura jerárquica de decisiones y en atención a la totalidad de factores que intervienen en su implementación.

Durante el ejercicio profesional preserva los Derechos Humanos fundamentales, en el marco de la normativa vigente, los procedimientos y los protocolos de actuación y las directrices de autoridad competente, y desarrolla acciones que varían según el tipo de organismo y las formas que adopta la organización de los servicios de seguridad pública en cada dependencia jurisdiccional.

El técnico trabaja bajo supervisión, desempeñándose en forma individual, en equipo y/o coordinando el personal a su cargo. En el desarrollo de las investigaciones interactúa y coordina con otros profesionales y funcionarios acorde a los procedimientos y los protocolos de actuación. Durante la actividad, asume la responsabilidad del servicio de seguridad prestado, en un marco ético democrático.

TÍTULO: Técnico/a Superior en Investigación Criminal / DURACIÓN: Dos (2) años