jueves, 26 de marzo de 2009

EL ABUSO SEXUAL ENTRE MENORES

Autor: Maria Laura Quiñones Urquiza


El problema existente del abuso sexual entre menores, se presenta en púberes o adolescentes que cursan o no con trastorno antisocial de personalidad y quienes por lo general, abusan sexualmente de niños con menor edad o alienados, ya sea intra o extra familiarmente. El común denominador del factor victimógeno tiene especial consideración, ya no por la marginalidad como suele pensarse, si no por su vulnerabilidad. La víctima puede ser abordada por un grupo, un menor de más edad, un menor que utiliza la seducción, el engaño, la amenaza o incluso la violencia, logrando el acercamiento con ataque y control, esto nos mostraría una temprana construcción de modus operandi, es decir de un método para cumplir una finalidad, que, no siempre se sabe lesiva y prohibida.

Cabe destacar que en algunos casos victimizar al agresor es algo que podría ser tomado en cuenta, debido no solo a la corta edad en que manifiestan estas conductas, si no que probablemente vienen a repetir conductas aprehendidas en sus entornos primarios o secundarios, ya sea de manera pasiva o visualizando películas adultas con escenas de sexo explícito, algunas acompañadas de violencia.

Muchos de estos menores son recluidos o dejados en libertad sin las posibilidades de un abordaje terapéutico, volviendo a los hogares donde han sido abusados o han cometido el abuso, convirtiéndose esta modalidad en un círculo vicioso del cual, sin ayuda profesional, es difícil una rehabilitación, siendo de esta manera un riesgo para terceros, ya que existen posibilidades de repetir esta conducta.

Puede suceder que estas conductas sean solo exploratorias o que formen tempranamente un patrón con el cual el sujeto, logra la verdadera satisfacción sexual mediante la violencia o la manipulación. No abarco acá el par antitético del sado-masoquismo donde hay un acuerdo implícito entre adultos, si no más bien al abuso sexual propiamente dicho.


Trastorno Antisocial de Personalidad

Criterios diagnósticos para el trastorno de personalidad antisocial según el DSM-IV.

TABLA 1



La sexualidad en la Adolescencia

Respecto a la adolescencia, Aberastury y Knobel dicen que no es una etapa estabilizada sino de proceso y desarrollo, llena de desequilibrios e inestabilidad extremos, lo que configura una entidad semipatológica denominada Síndrome Normal de la Adolescencia, este síndrome es perturbado y perturbador para el mundo adulto, pero necesario para que el adolescente pueda pasar a la siguiente etapa: la adulta.

La maduración de caracteres sexuales secundarios les impone el testimonio de la definición sexual del rol que tendrán que asumir. Asimismo, la multiplicidad de identificaciones contemporáneas y contradictorias, es una combinación inestable de varios cuerpos e identidades. A su vez, estas modificaciones corporales biológicas y los imperativos del mundo externo son vividos como invasiones donde además el adolescente se encuentra con la violencia y el poder, pero también los usa, la mayoría de las veces al revelarse con sus padres sustituyendo este amor hacia ellos -que primaba en la infancia- volcándolo hacia el grupo de pares o el de pertenencia, en algunos casos sectas. Aberastury y Knobel hablan de 4 duelos y diez síntomas. Específicamente el 6º síntoma aborda la Evolución Sexual Manifiesta que va desde el autoerotismo hasta ha heterosexualidad genital adulta, transición entre actividad onanista y la actividad genital.

Knobel platea que se produce en el momento de la adolescencia una exacerbación de la actividad masturbatoria, como un acercamiento al principio, en forma tímida hacia el sexo opuesto. En un principio se trata de un aprendizaje lúdico del otro sexo. Tiene carácter preparatorio, exploratorio, hay curiosidad sexual, inclinación a películas y revistas eróticas. Aparecen los enamoramientos en relación a figuras idealizadas que sustituyen a figuras parentales, son enamoramientos donde la otra parte ni se entera: grupos de fans; pueden existir en esta búsqueda episodios de homosexualidad transitoria, que luego servirán para reafirmarla o no.

Todas las modificaciones exigen al adolescente nuevas pautas de convivencia, los nuevos roles son vividos al principio como una invasión, esto lo lleva como defensa a retener muchos de sus logros infantiles.

En el adolescente y el psicópata la elección de vocación despierta angustias similares. Lo que traba la decisión no es la falta de capacidades sino la dificultad de renunciar, porque elegir toma el significado, no de adquirir algo, sino de perder lo otro.



Adolescencia Vs. Psicopatía


En la adolescencia, la aparición de los caracteres sexuales secundarios imponen el rol que tendrán que asumir, no solo en la unión con la pareja sino en la procreación. Esto exige el abandono de la fantasía de doble sexo implícita en todo ser humano como consecuencia de su bisexualidad básica. El psicópata como muchos neuróticos o psicóticos, fracasa en la elaboración del duelo y no llega a la identidad adulta manifestando muchos de estos síntomas (crisis, depresiones, identificaciones proyectivas masivas) sin modificación.

Cuando el adolescente adquiere una identidad, acepta su cuerpo y decide habitarlo, se enfrenta con el mundo y lo usa de acuerdo a su sexo. La conducta genital no se expresa solo en el acto sexual sino en todas las actividades, por eso en el psicópata el fracaso de identidad sexual se expresa también en todos los campos como por ejemplo en el de la vocación. En la psicopatía la simbiosis de roles identificados proyectivamente y asumidos total y masivamente en forma cruzada es un mecanismo defensivo.

El adolescente por el contrario, necesita estar solo y replegarse en su mundo interno, le es necesario ese recogimiento para desde allí salir a actuar en el mundo exterior. El psicópata necesita generalmente estar con gente, su forma de comunicación se da a través de la acción y necesita de los otros para realizarla. Además, por miedo a conocer su interior busca estar acompañado, para no sentir su propia soledad

En el adolescente la comunicación verbal adquiere singular significado, así como el pensamiento le permiten la elaboración de la realidad y adaptarse a ella, aparecen entonces las “jergas” lo que viene a unirlos en un mismo idioma separado del de los adultos. El psicópata tiene un insight defensivo sobre lo que el otro necesita y lo utiliza para su manejo, en el psicópata es manifiesta la compulsión de actuar y la acción no tiene el valor instrumental de adquirir experiencia, salvo para la evolución de su modus operandi.



Psicopatía

La psicopatía ha sido estudiada desde siempre, al igual que la delincuencia en las sociedades. Pinel dio la primera definición de esta entidad psicopatológica, diferenciándola de la locura, pues el psicópata conserva la razón y el intelecto, de allí que lo defina como “locura sin delirio”, haciendo luz de esta paradigmática particularidad: “No fue poca sorpresa encontrar muchos maníacos que en ningún momento dieron evidencia alguna de tener una lesión en su capacidad de comprensión, pero que estaban bajo el dominio de una furia instintiva y abstracta, como si fueran sólo las facultades del afecto las que hubieran sido dañadas”.

El Dr. Robert Hare, psicólogo criminal, caracterizando al psicópata escribe lo siguiente: “He descrito al psicópata como un depredador de su propia especie que emplea el encanto personal, la manipulación, la intimidación y la violencia para controlar a los demás y para satisfacer sus propias necesidades egoístas. Al faltarle la conciencia y los sentimientos que lo relacionan con los demás, tiene la libertad de apropiarse de lo que desea y de hacer su voluntad sin reparar en los medios y sin sentir el menor atisbo de culpa o arrepentimiento”. Los psicópatas, poseen reacciones electrodérmicas mínimas en relación a las de otros sujetos cuando se encuentran frente a situaciones estresantes de pánico o de sorpresa.

Llegando entonces a la conclusión de que el psicópata cohabita con un modus vivendi y su verdadera esencia.

Hemos observado cómo el T.A.P. tiene coincidencias con el síndrome normal de la adolescencia, lo que indica que no toda persona que cursa T.A.P. lo mantiene durante toda su vida, tal es así que muchos jóvenes delincuentes, entonces antisociales, han podido rehabilitarse, algunos espontáneamente, otros con terapias exitosas. Cuando el T.A.P. se cronifica y acentúa formando parte de la estructura psíquica del sujeto, es decir el sujeto ha sido siempre así desde su –incluso- infancia hasta su adultez, podemos diagnosticar psicopatía, exceptuando por supuesto, otras entidades psiquiátricas importantes durante el período de estado como psicosis, epilepsias psicomotoras o equivalentes, etc. Recordemos entonces que la psicopatía no es una enfermedad si no un modo de ser en el mundo (Marietan).

Asimismo, el consumo de ciertas drogas puede conducir al sujeto a tener conductas antisociales, lo que descartaría este diagnóstico en casos de sobriedad y de no persistir estas conductas. En las psicopatías, las drogas son un letal potenciador de las conductas antisociales características.


El abuso sexual


Criterios de validéz legal en Argentina

El consentimiento previo al acceso es válido legalmente con pleno conocimiento del accedido y cuando se cuenta con la situación legal de disponer de su libertad.

El consentimiento previo sin valor legal se da cuando el accedido es menor de 12 años, con escasa capacidad mental, se encuentra inconciente, es intimidado o ha sido privado de su libertad con torturas, rapto, detención, etc. También con consentimiento, si el accedido se arrepiente por haber sido engañado o simplemente no desea consumar el acto. Probablemente un debilitamiento precoz de cuyo forcejeo se evidenciarían signos lesivos forenses en zona glútea y muslos por compresión, escoriaciones en zona pregenital, traumatismos de cráneo, rasguños, etc. sirven como pruebas de valor legal de la existencia del delito. De puntual relevancia es el uso de fuerza con maniobras de asfixia que se utilizan para controlar a la víctima.



El Rol de la víctima de abuso sexual


La víctima viene a cumplir un rol para el delincuente sexual, a veces como sujeto, cuando busca con ella una pseudointimidad, la elogia, únicamente utiliza la violencia para mantenerla controlada con amenazas verbales o explícitas ya sea mostrándole un arma o avisándole de la existencia de esta, pero evita por demás e incluso puede desistir ante la resistencia de la víctima o disculparse luego de cometer el delito, aquí es tratada como un “Significant individual”, un individuo importante.

Cuando la víctima representa un objeto para el agresor, es maltratada y humillada, por supuesto para cumplir la fantasía del agresor, pasando a ser únicamente un objeto de goce.

Muy distinto es el caso en que la víctima es un medio para satisfacer una necesidad puntual, como por ejemplo el lucro.



El abuso sexual infantil, formas de abuso


Existe un aprovechamiento de la confianza del niño, así como de la superioridad en caso de ser abusado por personas de mayor edad. El niño no puede comprender la gravedad del delito, probablemente para él, esto sea un juego que le deje un sabor a incógnita, ya que no ha -en muchos casos- consumado la genitalidad, es decir la maduración psicosexual y es cuando el ya no-niño, tenga que enfrentar su primera relación sexual consentida, deseada, allí se resignifica ese recuerdo y aparecen en muchos casos la repulsión, el rechazo, la distorsión, los problemas psicosexuales. A veces los abusos no son aislados si no que se prolongan, el retraso en el desarrollo madurativo del niño se presenta como un índice de relevancia, a veces con bajo rendimiento escolar, grafismo con figuras fálicas exacerbadas, cambios de actitud, incluso probar este nuevo juego con otro niño o con un adulto lo que vela la situación.

Con el tiempo, el niño advierte que esto se vuelve desagradable cuando el otro se sirve de su autoridad o manipulación para aprovecharse a veces de su dependencia o inocencia, a lo que pueden incluso propinarle un golpe, una amenaza u ofrecerle un juguete a cambio, iniciándolo en el comercio sexual.

Las exploraciones no solamente se limitan a acceder genital o analmente con los genitales o los dedos, si no que incluye la inserción de objetos.

Del lado del abusador, no siempre busca descargar su sensación de poderío, si no que esta realmente enamorado, fascinado con el niño.


Abusos sexuales incipientes


En este caso es innecesario el acceso, la corrupción del menor puede ir disfrazada de toqueteos, manipulación de los genitales, masturbación en su presencia, frotteurismo, mostrar al niño pornografía, o como en el caso de la pederastía, hacer material pornográfico con el niño.

El mostrarse desnudo, exhibir los genitales al niño, pedirle observar los de él, pedir al niño bañarse con él, besar al niño en forma íntima son conductas prematuras iniciadoras de la sexualidad adulta.

En el caso peruano, por lo general, se ordena el internamiento del menor infractor en un centro de reclusión de menores infractores donde será sometido a tratamiento multidisciplinario (psicológico, asistencia social, orientación a los padres, etc.).

En Ecuador , el menor abusador es juzgado como menor infractor, el proceso inicia en la fiscalía y prosigue en los juzgados penales, entonces el menor pasaría a uno de los centros de detención especial para menores, en este caso también se les obliga a los menores a asistir a terapias psicológicas y a seguir con sus estudios dentro de estas instalaciones, se les trata de rehabilitar enseñándoles labores artesanales e incentivándoles a que practiquen algún deporte y sobre todo que se esmeren en sus clases. Al ser detenido por la comisión de algún delito ya sea abuso sexual o cualquier otro delito, pasa a ser responsabilidad del Estado el cual se encargará de su rehabilitación, en estos centros cuentan tanto con policías, trabajadores sociales, psicólogos, médicos, profesores, todo esto con la finalidad de rehabilitar al menor infractor.

La psicología criminal, busca revelar por qué algunos sujetos optan por el delito, en especial los delincuentes sexuales cuyo aprendizaje inhibitorio es pobre en este aspecto, probablemente por poseer figuras paternas débiles, inestables o agresivas, es decir patrones inconsistentes o no haber podido disociar lo agresivo de los sexual.
La cultura impone normas de convivencia para un adecuada inclusión a ella, aquellos que han tenido una minoridad con variadas deficiencias, no suelen mantener las normas intraculturales. En ocasiones se encuentran con facilitadores tales como video juegos, imágenes televisivas o en internet de alto contenido agresivo y/o sexual, pornografía en ocasiones violenta y otras en las que la mujer “suplica” ser penetrada y lo disfruta a los gritos. Estos facilitadotes en manos infantiles, son una bomba de tiempo y nada, salvo la supervisión adulta responsable, podría impedir que el mensaje sea decodificado erróneamente por un niño y no en su contexto, en cuyo caso el niño padecería en el futuro una distorsión cognitiva característica en algunos delincuentes sexuales. Esta violencia en la industria del entretenimiento, ya sea en la sexualidad o en lo “cotidiano” puede colaborar desinhibiendo al menor en conductas disvaliosas.

Como resultado de la iniciación sexual demasiado temprana, con el tiempo se podría evidenciar la sexualización de conductas no sexuales. En el pasivo, estas vivencias podrían reeditarse para elaborar el abuso padecido en la infancia y resignificadas ya como trauma al inicio de la sexualidad adulta.

Estas conductas poco a poco pueden ir conformando patrones comportamentales de los abusadores prepúberes. Con un tratamiento terapéutico inespecífico, podrían continuar con esta elección sexual, siendo solo así cómo encuentran el clímax más satisfactorio, o sea eludiendo el consentimiento de la otra parte y que a pesar de mantener una vida marital “normal” en la adultez, busquen fuera de la unión matrimonial esta modalidad de goce.

Normalmente se hace hincapié en la infancia de los delincuentes en general, buscando encontrar el porqué de sus conductas destructivas únicamente en ese estadío, cometiendo un grave error al obviar la adolescencia que es donde los jóvenes hacen el pasaje hacia la constitución y reafirmación de su sexualidad adulta.



Agradezco al Magistrado peruano Dr. Pedro Donaires y al Dr. Francisco López de Ecuador por su colaboración en el presente artículo.


BIBLIOGRAFÍA

DSM IV, Valdez 1995

EL PSICÓPATA, Vicente Garrido

EL SÍNDROME DE LA ADOLESCENCIA NORMAL, Arminda Averastury y Mauricio Knobel – Editorial Paidós 1996

ABUSOS SEXUALES EN LOS NIÑOS, Beate Besten. Herder Ediciones – Año 1997.

CRIMINAL SHADOWS, Capítulo 11: Introducing Investigative Psychology. David Canter y Dona E. Young.

DELINCUENCIA SEXUAL Y SOCIEDAD, Santiago Redondo. Ed. Ariel Barcelona 2002.


miércoles, 4 de febrero de 2009

JACK LEVIN, pionero de la Criminología Norteamericana



Autoría y traducción: María Laura Quiñones Urquiza

El profesor Dr. Jack Levin de la Northeastern University en Boston, Estados Unidos, es uno de los popes de la Criminología Norteamericana. Además es sociólogo, investigador y precursor en su país del estudio de depredadores violentos.

Sus libros sobre el tema, han sido éxito en ventas, igualmente, es consultado por medios gráficos, televisivos e instituciones de gobierno para el análisis y captura de estos criminales.


¿Por qué eligió esta profesión?

A principios de 1980 descubrí que virtualmente, no había nada escrito en psiquiatría o criminología que tratara las características de los asesinos seriales.
Como resultado, decidí dirigir un pequeño grupo de estudio sobre asesinos seriales – con 42 de ellos en total – del cual realicé un perfil con sus rasgos típicos, características de sus víctimas y métodos de matanza. Posteriormente, este pequeño estudio se convirtió en un libro, el primer libro escrito sobre homicidio serial, titulado Homicidio en masa: La amenaza de Norteamérica en crecimiento, 1985 – en co autoría con James A. Fox, Plenum Press.)
Desde entonces, fui inundado con pedidos de información sobre asesinos seriales. He entrevistado a muchos de ellos, testificado en tribunales, sido consultado por la policía, abogados defensores y acciones judiciales. También me he reunido con amigos de estos asesinos, vecinos, parejas y miembros de su familia. Una vez cada tanto, converso con alguna víctima que tuvo la suerte suficiente de escapar de alguno

¿Cree usted que las escenas de sexo, desnudez y violencia en los medios o publicidades, ayudan a incrementar los instintos de los agresores sexuales?

No creo que la violencia en los medios (especialmente aquella que va unida al sexo) sea buena para nadie. La pornografía violenta impregna nuestra cultura, influenciando las mentes de niños pequeños, quienes crecen pensando que no se puede tener sexo sin violencia.

Pero creo que se necesita mucho más que la exposición mediática de sexo violento para crear un monstruo. En realidad, los asesinos seriales disfrutan viendo sexo violento, especialmente cuando no pueden realizarlo. En este caso, de cualquier modo sus preferencias a la hora de mirar son el efecto, no la causa de su propensión a la violencia. Es como aquellos que aman pescar y cazar solo leyendo revistas como “Campo y Río”, que tratan de lo que les interesa. Su elección de revistas, es más el resultado de su interés en ese tópico que una causa en sí misma.

En cuanto al efecto mediático de la violencia en los niños, estoy convencido que la supervisión adulta es el ingrediente faltante que puede reducir el impacto de la televisión y las películas, así como los juegos de video o la Internet

Hay una teoría que sostiene que las víctimas de pedofilia tienden a repetir este patrón, por lo cual la mayoría de estas víctimas se convierten en pedófilos. ¿Cuál es su opinión acerca de esta posición etiológica?

Esta es la misma idea que propone la controversia de que solo los chicos abusados se convierten en abusadores, lo cual es Falso. La verdad es que los jóvenes abusados sexualmente son ligeramente más propensos a cometer actos de abuso sexual, pero son pocas las probabilidades. Si nos enfocamos más en las víctimas, en realidad los estamos re victimizando.

De su autoría, he leído un artículo fuera de serie: “Apuntando al alma de una comunidad: seleccionado las pocas manzanas en mal estado”. Este es un fenómeno que se acrecienta en escuelas de Europa y Latinoamérica. Además de venganza, envidia o celos ¿existen otras motivaciones para que los jóvenes que han sido víctimas de constantes hostigamientos (bullying), lleven a cabo asesinatos a mansalva en sus escuelas?

Muchos estudiantes quieren desesperadamente sentirse importantes, especiales y poderosos. En lugar de esto, quizás son víctimas diarias de hostigamientos y humillaciones por parte de sus compañeros.
Los pistoleros escolares buscan venganza, pero muchos de ellos también desean alcanzar fama y celebridad. En Virginia Tech donde mató a 32 estudiantes y personal docente, Cho quería tanto ser visto como un tipo poderoso, que salió corriendo en medio de la masacre para hacer una escala en la oficina de correos más cercana y enviar mails con fotos de sí mismo al Noticiero NBC. Estas fotos lo mostraban posando como una persona poderosa y peligrosa, empuñado cuchillos y armas de fuego, tal es así que no podría pasar desapercibido


Para los padres y autoridades ¿existen métodos eficaces que apunten a prevenir estos crímenes?

Observar los signos de alerta mucho antes que el joven tenga intenciones homicidas. Tempranamente, los niños pueden ser hostigados en la clase, en el patio de juegos o después de la escuela. Aquí es cuando los padres, profesores y psicólogos escolares deberían intervenir, no porque el niño sea una amenaza o un peligro, si no más bien porque esta preocupado. Durante el proceso, deberemos favorecer la calidad de vida de tantos jóvenes y, al mismo tiempo, posiblemente prevenir uno o dos homicidios.

Actualmente, el canibalismo es practicado por muchas tribus de Sudamérica y Oceanía bajo la mirada de algunos gobiernos, pero si es practicada por criminales, es castigada. ¿Cuándo deja de ser una herencia cultural para convertirse en una perversión?


El canibalismo ha sido una costumbre socialmente aceptable en tribus de todos los continentes de nuestro planeta. En casos particulares de canibalismo (por ejemplo, el que practicaba el asesino serial Jeffrey Dahmer en Milwaukee, Wiscounsin), no son muy diferentes a ese respecto: fueron proyectados para mantener cerca a la víctima. Literalmente, ésta deviene parte del caníbal. En algunas sociedades se practica el canibalismo afectuoso, donde el cuerpo de un ser amado es consumido por sus familiares como parte del ritual funerario. Similar es el caso de Jeffrey Dahmer, quien quería mantener su compañía. Al ser rechazado por los seres humanos, consumía el corazón y los genitales de sus víctimas, así podían permanecer con él.


Agradezco enormemente al Dr. Jack Levin por su generosidad y amabilidad en darme esta entrevista.



jueves, 30 de octubre de 2008

EL PERIODO DE ENFRIAMIENTO (Cool off period)

Autor: Maria Laura Quiñones Urquiza


Se denomina período de enfriamiento al lapso en que un psicópata o sociópata suspende su actividad ofensiva. Esto no implica necesariamente una renuncia definitiva a aquello que tanto tranquiliza y satisface sus instintos destructores después de su última descarga. Pero ¿qué podría llevar al psicópata a inhibir sus impulsos delictivos u homicidas durante un tiempo determinado?.



- Enamoramiento:

La personalidad narcisista y monolítica del psicópata puede verse resquebrajada por el enamoramiento, el intento de adaptación a una vida “normal” podría tener éxito. El depositar momentáneamente esa libido yóica en alguien que no sea uno mismo, es posible en el psicópata. Por supuesto y en este caso ese amor no es un amor sano, si no patológico. Es el vínculo denominado del psicópata y su complementario, donde este complemento adosado a la personalidad psicopática cumple la función de eso, un complemento, ni más ni menos, pero no viene a completar, a llenar una falta, pues el psicópata no necesita completar nada y mediante el maltrato culpará al otro por su imposibilidad de igualarlo, ya que nadie, salvo quizás otro psicópata, en su escala de valores, tiene su misma entidad. En la alianza psicopática de criminales, como por ejemplo la de Manuela y Daniel Ruda (Alemania), Carla Homolka y Paul Bernardo (Canadá), John Lee Lucas y Otis Toole (USA),o el caso de los pedófilos Marc Dutroux y su mujer (Bélgica), aparece una exacerbación del sadismo, esto solidificó el vínculo entre ambos, pudiendo entonces unir cóncavo y convexo. De presentarse una competencia entre la díada, será para comparar y admirar al que cuente con el mayor despliegue durante la descarga de la tormenta psicopática.

En el caso del complementario, probablemente el sadismo descargado hacia él sea disminuido o se lo sustituya por otro complementario simultáneamente, ya que en estas estructuras es necesario un objeto. Objeto porque una de las características del psicópata es la cosificación de las personas, despojándolas de toda virtud, cariño, importancia, si la hubo fue hasta que pudo ser sustituida por otra, siendo entonces desechada como un mueble inservible. Puede que el psicópata que se enamore, simule mediante una doble vida, un vinculo aparentemente sano, jugando al rol de ser un hombre o mujer enamorado y buscando la descarga sádica en un complementario, ello, a modo de preservar el vínculo que sirve de cortina de humo para no ser descubierto. Veamos si no al austríaco Josef Fritzl, quien mantuvo cautiva en un sótano a su hija durante 24 años y con quien mantuvo una relación incestuosa, de cuyo fruto nacieron 7 hijos.

Quizás sus deseos de Satisfacer su curiosidad de cómo sería vivir en pareja, lo lleven a experimentar la sencillez de una vida cotidiana. Pero no olvidemos que la estructura psicopática es justamente eso, una estructura, es decir un modo de ser en el mundo (MARIETAN), por lo tanto puede inhibirse pero muy difícilmente tolerar la paz durante mucho tiempo.



- Temor a ser descubierto:

Conciente de un error en su última actividad, haría que el psicópata desee congelar sus instintos de depredación. Aquí puede considerar necesario durante un tiempo el adaptarse a las leyes que rigen a la sociedad y actuar un personaje diferente, por supuesto a las normas las transgredirá cuando considere una oportunidad que lo amerite y poder pasar desapercibido mezclándose entre la gente. Su premeditación hará que mientras tanto planee, tantee el terreno y observe qué es lo que pasa a su alrededor, cual soldado en su trinchera aguardando el momento de volver a los viejos hábitos. Por otro lado existe la posibilidad de infiltrarse en las investigaciones, es decir cooperar voluntariamente haciéndose pasar por un ciudadano de buena fé, cumpliendo esto, el objetivo de seguir de cerca el avance de las investigaciones o desviarlas, así como también revivir el crimen. La posibilidad de una mudanza por parte del psicópata es también una de las posibilidades.



- Perfeccionamiento de Modus Operandi:

Las elucubraciones de nuevas estrategias y métodos para llevar a cabo delitos o crímenes podrían desembocar en una erotización del pensamiento. Vemos pues, como el placer obtenido con el acto, es desplazado y sustituído por la exacerbación de los procesos mentales agudizando el ingenio. Por lo tanto, la posibilidad de no capitalizar la experiencia, no es válida, en este aspecto, quizás su relación con otras personas sea siempre utilitaria, pero cuando se trata del perfeccionamiento para el desarrollo de conductas disvaliosas, su análisis de las situaciones, posibilidades y posterior ocultamiento, logran que cada vez se manejen con mayor sofisticación.



- Planeamiento de un nuevo crimen o delito:

El período de latencia favorecería su elección, contribuyendo a observar y estudiar al próximo objeto de su descarga o ambicionar instruirse en un nuevo tipo de delito a cometer en modo escalonado, ya sea que de robo pase a estafa, hurto o de violación a asesinato, etc.



- Enfermedad o muerte:

El padecer trastornos clínicos relevantes que impiden la motilidad o discernimiento necesario para continuar con su actividad, no descarta la posibilidad de ejecutar manipulaciones maquiavélicas dentro de su círculo familiar aprovechando la lástima que sus convivientes puedan tener hacia ellos. Se ha sabido de casos de abuelos en sillas de ruedas abusadores de sus nietos infantes. Asimismo, por ejemplo suegras perversas manipuladoras que se valen de la condescendencia ajena, victimizándose para así poder sembrar discordia entre su círculo familiar primario o en las familias constituidas por sus propios hijos, logrando muchas veces la disolución de sus matrimonios.



- Encarcelamiento:


Por lo general la comunidad carcelaria lejos de reformar, corrompe. A veces las cárceles se convierten en establecimientos educativos de hábitos nefastos en donde se rigen por la ley del más fuerte. Cabe destacar que muchas veces la reinserción del delincuente o criminal en la sociedad se ve estancada, pues los códigos carcelarios con los años, quedan adosados a los patrones comportamentales o delimitan su rol en los grupos. Estas pautas paulatinamente se van incorporando a la conducta, el individuo difícilmente pueda ser desarraigado de ellas y reeducado para lograr establecer vínculos sociales sanos. La ciencia de la criminología, podría contribuir con políticas de prevención dentro de las cárceles que apoyen estimulando la educación oficial, sublimación artística, disciplina deportiva, etc..

Carlos Eduardo Robledo Puch, uno de los mayores asesinos de la historia criminal argentina, preso desde 1972 y recluido en el pabellón de homosexuales, se insertó en la comunidad carcelaria de un modo peculiar. Manifiesta su deseo de no quedar en libertad a pesar de tener esa oportunidad legal; se ha convertido en un fervoroso predicador del evangelio, es decir logró sublimar sus pulsiones mortíferas, ello probablemente se deba a que ha presentado brotes psicóticos en los cuales asegura ser un enviado de Dios, pudiendo entonces presumir la posibilidad de no presentar una psicopatía como base primaria o una simulación de un cuadro psicótico.

MARK SAFARIK y la técnica del perfil criminal en su máxima expresión




Autoría y traducción: María Laura Quiñones Urquiza


Mark Safarik es una de las autoridades mundiales en la técnica del perfil criminal para la captura de agresores en serie y ha escrito varios libros sobre el tema. Trabajó durante 22 años en la unidad de ciencias del comportamiento del FBI (Oficina Federal de Investigaciones de los Estados Unidos de Norteamérica), asesoró entre otras películas a El Silencio de los inocentes y series como CSI Las Vegas y Bones. El criminólogo y ex perfilador del FBI Robert Ressler- creador del sistema VICAP en los Estados Unidos- fue quien acuñó por primera vez en la historia el término Serial Killer (asesino en serie), esta leyenda viviente se impresionó con las aptitudes y capacidad de Safarik, invitándolo a asociarse con él en Forensic Behavioral Services International (Servicios Forenses Internacionales del Comportamiento), consultora desde donde ofrecen sus servicios a todo el globo.


¿Cómo eligió esta profesión?

Yo era un detective de homicidios en la agencia policial de California, en 1982 me enviaron a una escuela para el estudio de homicidios por dos semanas, durante el curso, gente del FBI vino a darnos un pequeño seminario de dos días sobre análisis del comportamiento. Ambas ramas me resultaron novedosas y fascinantes, considerando que nunca había estudiado la escena de un crimen violento desde el aspecto del comportamiento. Como jefe en casos de homicidio, siempre abarqué la asignación de tareas y seguimiento en las investigaciones. Nunca había tenido la oportunidad de conocer la otra cara, ni me había dado el lujo de correrme y observar la dinámica del comportamiento que se presenta en estos crímenes.
Cuando volví a mi agencia, remití a la unidad de ciencias del comportamiento del FBI, dos de los casos que estaban a mi cargo, uno de ellos era un doble homicidio. Me impactó este otro modo de ver al crimen violento, y busqué toda la bibliografía existente referida a esta área. Eventualmente, resolví que quería continuar con esta línea investigativa de aplicación legal, y en el único lugar donde podía hacerlo era en el FBI. Así que me postulé como agente especial y después de un año de cumplir con el proceso de preselección, finalmente ingresé. Me tomó 11 años de trabajo contar con la experiencia suficiente para aspirar a ser promovido al cargo de perfilador del FBI. Mi postulación fue junto a otras 38 personas calificadas para cubrir 6 puestos, obtuve una de las vacantes y me mudé a Quantico, Virginia.
Durante 12 años me desempeñé como perfilador superior, conduje investigaciones importantes de ataques sexuales y homicidios de ancianas, publiqué varios artículos al respecto en medios especializados. En mayo de 2007, fui tentado por Robert Ressler a retirarme del FBI para asociarme a su consultora internacional en donde trabajo actualmente

¿Cuáles son los errores que debe evitar un perfilador?

Debido a que varios de los requerimientos de nuestros servicios tienen que ver con la interpretación de homicidios violentos o agresiones sexuales (muchos de los casos se relacionan con homicidios seriales, en masa o sexuales) usualmente tratamos con agencias de aplicación jurídica que ya han agotado recursos considerables, tiempo y perspicacia investigativa tratando de resolver el crimen. Cuando ellos llegan a este punto en que en su investigación, ya se han hecho un juicio respecto a la dirección de la misma, tienen desarrolladas ciertas sospechas, la precisión de su propia interpretación de los hechos y la corrección en los pasos que los condujeron a estas conclusiones. Debemos ser muy cuidadosos respecto a la información que tomamos de ellos, así como la veracidad del material o validez de los hechos en el caso. Aunque ambos sean ciertos, seríamos negligentes si no condujésemos paralelamente nuestro propio análisis de los hechos, reconstrucción completa del comportamiento desde nuestro punto de vista de la dinámica del crimen. El consentimiento de aceptar la información que nos brinda un investigador como auténtico y exacto es un error en el que se puede caer. Diversos aspectos de la información suelen estar contaminados, obviamente sin intención, debido a la falta de consistencia o entrenamiento apropiado, así como de experiencia entre investigadores. Este es el error más crítico.
Otra de las equivocaciones más comunes es fallar en preguntarse constantemente el por qué. Si yo creo que esto pasó por determinada razón, entonces ¿por qué pasó?; Si una actitud esperable no se halla ¿por qué es que no se halla?

¿Cuales cree usted que pueden ser las motivaciones de los asesinos imitadores? (Copycat Murderers)


Los auténticos asesinos imitadores, no son como aquellos que se ven en los programas de televisión, son casos extremadamente raros. La razón de ello es porque normalmente están asociados con los agresores en serie como asesinos o violadores. Estos agresores están asociados en un conjunto de particularidades en su Modus Operandi y rituales conductuales (como requerimientos puntuales).
Un asesino imitador no va a tener las mismas necesidades psicosexuales. Esto se debe a que el único recurso para informarse al respecto, es lo que les llega por los medios o lo que las agencias de investigación permiten difundir. No deberían darse a conocer detalles confidenciales de los casos, pues es precisamente lo que estos ofensores necesitan para copiar.
Últimamente, la única razón para imitar al asesino sería levantar sospechas en cuando a ti, y si este fuese el caso, entones, en todo caso ¿por qué la policía tendría que tener sospechas de ti?. Es muy excitante en la televisión, pero en la realidad casi nunca ocurre y cuando se da, los investigadores pueden reconocer desde el principio, si este criminal es diferente del que trata de imitar.


¿Cómo surgió la idea del Manual de Clasificación del Crimen?

El manual de Clasificación del crimen fue un exitoso esfuerzo para articular la investigación empírica y la amplia experiencia de perfiladores investigadores del FBI, agentes de la ley, personal penitenciario, supervisores de libertad condicional y profesionales de la salud mental.
El propósito de esta segunda edición del MCC es la de estandarizar terminología adaptándola al campo de la justicia criminal, facilitar la comunicación entre las esferas de la justicia criminal y la salud mental; Instruir al sistema de justicia criminal y al público respecto a los tipos de crímenes que son cometidos, a los atributos que las víctimas tienen en común, agresores y escenas criminales, así como desarrollar una base de datos para la búsqueda de investigación.
Fue una aproximación bastante grande para clasificar el crimen. En la segunda edición, con la cual contribuí clasificando por primera vez el homicidio sexual de ancianas, fue actualizada con nueva información

En la actualidad con ayuda del ADN y los avances de la criminalística. ¿existe algún caso no resuelto que desee ayudar a resolver?

Realmente me encantaría ayudar a resolver muchos casos. Aún me intrigan casi media docena de casos en los que trabajé cuando estaba en la Unidad de Análisis del Comportamiento en el FBI. Como socio de Robert Ressler, todavía seguimos trabajando en casos no resueltos de homicidios como parte de nuestra Consultora Forense de Análisis del comportamiento. Como miembro de la Asociación Vidocq, nos reunimos mensualmente para tratar algún nuevo caso de homicidio no resuelto en mi país.


¿Qué criminales no pueden llegar a rehabilitarse?

Creo que la investigación demostró que los delincuentes sexuales tienen un alto rango de reincidencia. Los criminales violentos diagnosticados como psicópatas, no se recuperan exitosamente, pero si saben cómo manipular a los sistemas penales y penitenciarios. Los agresores seriales han ampliamente corroborado que están más allá de dichos esfuerzos de rehabilitación. Por mi experiencia, existen muchas personas que han consumado hechos que califico, que describo, como encarnaciones demoníacas. Por la seguridad de la sociedad merecen ser encarcelados de por vida.

¿Existen limitaciones en la Técnica del Perfil Criminal?

La respuesta es sí por varias razones. Primero, mucha gente cree que la confección de un perfil criminal va a identificar a los responsables. Lo que realmente se logra es identificar el tipo de personalidad, comportamiento y características demográficas del agresor a fin de reducir la cantidad de sospechosos para el proceder policial. En segundo lugar, no todos los crímenes son aptos para el análisis de la investigación criminal. Los más indicados son aquellos donde se manifiestan altos grados de psicopatología, en otras palabras aquellos donde ha habido mucha interacción entre la víctima y el agresor y si la escena en cuestión es inusual, bizarra, esperable, excesivamente violenta o donde hay un grado significativo de ensañamiento o violencia post mortem. En tercer lugar la habilidad de conducir un análisis del comportamiento depende de la extensión y la calidad del material que se analiza. En un homicidio, esto incluye la información victimológica, fotos de la escena del crimen, los descubrimientos al comienzo de la investigación, protocolo y fotos de la autopsia, la evidencia recolectada y posteriormente revisada o analizada más sus resultados, testimonio de los testigos, diagramas, mapas, croquis, demografía del área criminal, fotos aéreas –si están a disposición- esto para mencionar lo más relevante.
Si la investigación inicial es pobre, es difícil comprender y optimizar los resultados. En esencia, el estudio de la conducta es una herramienta para ser usada en la circunstancia correcta y con las expectativas correspondientes para lo que puede otorgar.

miércoles, 22 de octubre de 2008

JUAN CARLOS ALEGRETTI, maestro de maestros


El Lic. Juan Carlos Alegretti es uno de los pilares de la enseñanza de las ciencias forenses argentinas, es también docente de la Universidad de la Policia Federal, su labor científica como criminalista y criminólogo, ha sido reflejada en varios libros y artículos, en algunos de ellos ha articulado el derecho con las ciencias forenses. Es una personalidad cuya palabra es respetada en el ámbito académico y forense a nivel continental.


¿Por qué eligió esta profesión?

Aquí tengo que dividir la pregunta en tres partes, porque tres son las profesiones que he ejercido hasta el momento, y a todas las he vivido y las sigo viviendo muy intensamente.

Con apenas 16 años -cumplidos diez días antes y con gran angustia por parte de madre-, ingresé en la Escuela de Cadetes de la Policía Federal Argentina, recibiéndome como oficial, pocos días después de cumplir los 18. La durísima realidad del submundo delincuencial y los graves perjuicios que traía, me hizo comprender que para poder cumplir con mi tarea de la mejor manera posible, debía seguir preparándome. Por ello, ingresé a la facultad de derecho de la Universidad de Buenos Aires, donde cursé una carrera totalmente afín, la licenciatura en Crimínalística, que me enseñó a investigar en forma científica los delitos, efectuando además, cursos de post grado para perfeccionarme también en Criminología para tratar de entender el por qué de la delincuencia. Dentro de la misma institución cumplí con ambas profesiones y comencé a colaborar en la transmisión de esos conocimientos, abrazando así una tercera pasión, la docencia. Ya retirado de la policía, aunque nunca se pueda dejar de serlo, trabajé como perito para la justicia en todos sus fueros y también para muchas empresas en forma privada. Con todos mis errores y aciertos, he transitado un largo camino. Hoy trabajo casi exclusivamente como docente universitario, disfrutando mi tarea como un verdadero privilegio. Ver triunfar a mis ex alumnos, me hace muy feliz.


Su obra Tratado de Papiloscopía, es una de las biblias para muchos de los que hemos estudiado ciencias forenses en Argentina. Cuáles son los errores que suelen estar presentes a la hora de recuperar vestigios en la escena del crimen?

El fantástico legado que nos dejara Juan Vucetich Kovacevich, se ha constituido en una herramienta fundamental en toda investigación científica. Todos los países del mundo utilizan su sistema o el creado por Eduard Henry. En forma permanente estamos dejando la impronta de nuestros dibujos papilares obrantes en el pulpejo de los dígitos, de las palmas de las manos y de las plantas de los pies, debido a sus altos y bajos relieves y a la humedad que nos aporta las glándulas sudoríparas. Ello actúa como un sello y hace que nos movamos por la vida dejando nuestras huellas papilares. Así, a pesar de los múltiples cuidados que pongan, los delincuentes también dejan los rastros de su participación. Encontrarlos, señalarlos, documentarlos, levantarlos, protegerlos, conservarlos y analizarlos debidamente, requiere de una metódica y sistemática tarea. La rapidez de los sucesos, los no debidos o adecuados conocimientos, cuidados y recaudos a tomar por parte de los operadores, la imposibilidad de contar con los recursos necesarios para el cumplimiento de esta delicada tarea, como así también la entendible pero errónea intervención de los damnificados sobre el lugar de los hechos, constituyen la principal causa del incorrecto uso de este recurso.

Afortunadamente salen en nuestra ayuda, las nuevas aplicaciones tecnológicas que nos brindan herramientas tan fantásticas como por ejemplo el AFIS (Automathic fingerpint identification system). Si bien su nombre es incorrecto (ya que no es un sistema de identificación sino de búsqueda, porque compara vectores prefijados por medio de un software superponiendo señalizaciones y no puntos característicos -o particulares conformaciones que realizan las crestas papilares en su recorrido- de origen congénito como establece el sistema) que nos permite encontrar a través de un solo dígito o parciales del mismo, al único ser sobre la Tierra que posee esas características desde antes de su nacimiento, durante toda su vida y aún después de la muerte, en forma inalterable salvo por amputación o cicatriz permanente.


¿Cómo ve a la criminología en la Argentina?

Honestamente, con gran desasosiego. El crimen como un acontecimiento atemporal y universal, ha encontrado en este mundo globalizado un aliado. Cuando el hombre opta por vivir en forma societaria, sin duda debe sacrificar algunas libertades. Ya no puede hacer lo que quiere, pero tampoco los demás pueden hacerlo en su perjuicio. Esto es una medida cautelar. Siempre habrá alguien que no quiera o no pueda cederlas, que utilizará al sistema cuando le beneficie, pero actuará en su contra cuando le resulte beneficioso. Todos los esfuerzos que la criminología hace tratando de entender porqué el hombre ocupa uno de los dos roles en el delito, sus análisis y sus propuestas para encarar una política criminal en base a acciones proactivas basadas fundamentalmente en la prevención, no son acertadamente puestas en ejecución por diversos motivos, principalmente, porque las decisiones generalmente no se encuentran en manos de los que más saben sobre el tema, sino de comodines temporarios que se manejan más políticamente que con acciones acertadas.

¿Cuál es el mayor índice delictivo en Argentina?

Hoy sin duda, lo tiene el relacionado con la minoridad. Es un tema que debe tratarse sin dilatación. Seguir pensando que un chico de casi dieciséis años hoy, no tiene capacidad para entender la criminalidad del acto que realiza, es al menos un absurdo. Bajar la edad según mi entender, es una necesidad, aunque tengo absolutamente en claro que no es la solución. Por otra parte, sin importar la edad o los motivos que llevan a alguien a cometer delitos (deficiencia de educación, de oportunidades, de protección, de salud, de explotación por parte de mayores, etc.) nunca debe ser la excusa para no actuar. El Estado debe estar siempre presente. Dejar en libertad o no adoptar ninguna medida sobre alguien que cometió un delito por la causal que fuere, no es lo correcto, hay que ayudarlo. Mantenerlo y dejarlo en las mismas condiciones que lo llevaron a esa situación, es volver a abandonarlo, aunque pueda parecer que se le están resguardando sus derechos.

¿Cuales cree usted deberían ser las políticas criminales para reducirlo?

Sin duda la respuesta tiene muchas terapéuticas a seguir. Las cosas no se solucionan de un momento para otro, ni tomando sólo alguna medida. Reducir los índices de pobreza; promover la educación y los valores del trabajo; reducir las ansias del consumismo; restaurar el respeto a la familia, a las instituciones, a los mayores, a los maestros, a las leyes y a las autoridades involucradas; educar por medio del ejemplo; entender que los derechos de cada uno terminan donde comienzan los de los demás; impartir justicia con equidad, donde se respete los derechos de los imputados, pero dándole la justa respuesta a los derechos de los damnificados; asegurar que cada poder cumpla adecuadamente su función, para brindar seguridad a través de la prevención. La represión o el encausamiento, debe ser un recurso a utilizar sólo cuando se haya quebrado lo anterior, pero asegurando que su ejecución sea efectiva. Esto sólo es una enunciación, los factores a tener en cuenta son muchísimos.

Como autor de numerosos libros, ¿sobre qué le gustaría escribir su próxima obra?

Realmente todos los libros ya publicados y los que tengo prontos o en pleno desarrollo, surgieron como una necesidad de brindar a los alumnos y/o a los profesionales interesados en diferentes temas técnicos, un cúmulo de herramientas para el mejor desempeño de sus tareas. Me han costado mucho esfuerzo y horas de descuido a mi familia, pero también satisfacciones personales. Sin embargo, tengo una asignatura pendiente conmigo mismo, la de escribir un libro de ficción. Hace varios años comencé a hacerlo, pero la falta de tiempo y tranquilidad para dedicarle, lo detuvo. Ojala algún día pueda darme ese gusto.

martes, 23 de septiembre de 2008

EL IMPULSO DELICTIVO U HOMICIDA EN LA EPILEPSIA

Autor: Maria Laura Quiñones Urquiza


¿Es posible robar, matar, violar, incendiar o fugarse durante una crisis epiléptica?, Es posible, pero no en todos los tipos de epilepsia.

Para Henry Ey, la epilepsia es susceptible de una definición FISIOLÓGICA: se trata de una descarga en masa de un grupo de neuronas cerebrales, o de su totalidad, momentáneamente afectadas de una sincronía excesiva. NEUROLÓGICAMENTE: consiste en las manifestaciones convulsivas de esta hipersincronía, o sus equivalentes, PSIQUIÁTRICAMENTE: por partes comprende los aspectos de desestructuración de la conciencia, en relación a las crisis y accidentes comiciales y por otra, las modificaciones de la personalidad que eventualmente están asociadas a esos trastornos.

Los también llamados accidentes comiciales, pueden ser de origen químico, tumoral, traumatológico, perinatal, por malformaciones congénitas o derivada de otras enfermedades como por ejemplo la meningitis.

Existen dos grandes divisiones que a su vez agrupan subtipos. Las formas más conocidas son las CRISIS ICTOCOMICIALES con sus Gran Mal y Pequeño Mal, acompañados de ausencias amnésicas, posibles desajustes en las funciones vegetativas, estados convulsivos generalizados o espasmos recortados.

Las CRISIS GRADUOCOMICIALES, es decir, parciales con o sin generalización, tienen su descarga neuronal en una zona determinada del cerebro, es decir en un foco epileptógeno, son difíciles de detectar a simple vista y se presentan con conflictos intrapsiquicos. De éstas, me voy a referir a las que traen consigo automatismos psicomotores y equivalentes (PENFIELD).

Estos impulsos delictivos u homicidas se traducirían en escenas criminales predominantemente desorganizadas, con victimas de oportunidad, dejando testigos y vestigios de gran valor criminalístico. Por ejemplo en el caso de violaciones llenas de ira, la firma se expresaría en verbalizaciones extrañas. Los homicidios irían desde lo simple y oportunista hasta el homicidio en masa o Spree Killing con muertes por estrangulación o golpes letales y rápidos o con armas de oportunidad.

Observemos un automatismo: imaginemos que vamos a sacar una fotocopia, sólo una hoja, se la entregamos al joven de la fotocopiadora: él, 1º levanta la tapa de la fotocopiadora, 2º coloca el papel, 3º cierra la tapa del aparato y 4º oprime el botón. De pronto, ya sin nada en la mano, repite innecesaria y sucesivamente los pasos 1, 2, 3 y 4 por varios minutos. Curiosamente para quien lo observa, tampoco responde a la pregunta: ¿qué esta Ud. haciendo?. A los pocos minutos, el epiléptico sale de su oscurecido estado de conciencia, entrega la hoja y se sorprende con las más de 30 de fotocopias en blanco que de pronto aparecieron en la bandeja de salida de la máquina, no se explica cómo es que aparecieron allí, si él apretó el botón solo una vez. Esos “otros momentos” quedaron ajenos a su memoria, debido a que el proceso normal de captación de los hechos, se vió alterado durante su trance, es por ello que no se fijaron, tampoco podrán ser evocados, ni recordados o reconocidos como propios, porque no están inscriptos, es decir, no forman parte de sus registros mnésicos.

Estas conductas complejas, automáticas y perseverantes, pueden convivir en un individuo durante horas e incluso días, apareciendo bruscamente, y desembocando en un estado sin claridad de conciencia, refiriéndome con esto, a los diferentes grados de esta estructura, desde su extremo mínimo: coma, pasando por los estados confusional, embotamiento, crepuscular, onírico, oniróide, llegando a los exacerbados como la hipervigilia e hiperfrenia.

Para la comprensión del presente tema, es importante dejar en claro de qué hablamos cuando lo hacemos refiriéndonos al oscurecimiento de conciencia, aquí un sujeto no posee lucidez para el juicio crítico (Juicio suspendido), ya que se encuentran disminuidas sus facultades cognitivas, conativas y afectivas, haciendo de él un ser inimputable frente la comisión de cualquier delito, en este caso, preso de una desestructuración de la conciencia, un quiebre que podría asemejarse a una demencia transitoria en sentido jurídico.

Una de las formas de los estados psicomotores, es el estado confusional psicomotor, que se presenta con alteraciones groseras de la personalidad tales como, obnubilación de la conciencia, desorientación témporo espacial (sin conciencia de espacio, tiempo y situación), es decir no saber dónde se encuentra uno en ese momento, ni en qué día calendario; desorientación auto y alopsiquica: no responder al propio nombre y al país o ciudad en que se encuentra; la incoherencia en el pensamiento se hace evidente cuando el individuo articula palabras vagas, imprecisas y que no cumplen con las leyes asociativas lógicas, por ende lo judicativo, es decir el conocimiento de la consecuencia de sus actos, es nulo momentáneamente.

Este estado también puede irrumpir en una forma agitada, donde el epiléptico se encuentra ansioso, hasta furioso y con alucinaciones impregnadas de reproducciones oníricas polimorfas, respondiendo claramente a impulsos delirantes basados en su ensueño, actuándolo. Estos signos pueden definirse claramente como episodios psicóticos agudos, es decir de corta duración. La amnesia luego de haber robado, violado, masacrado, incendiado, no obedece a un olvido simulado, si no más bien a la pobre captación de engramas o recuerdos como consecuencia de la instalación de su perturbación. El electroencefalograma positivo podrá ayudar al diagnóstico de este cuadro, siendo además de importancia médico-legal.

Los síntomas, en estos casos, se caracterizan por un proceso de despersonalización, que por su localización cerebral, afecta no solo al sensóreo, si no también a la afectividad y psicomotricidad. La presencia de Auras puede ser una señal de alarma frente a la precipitación de uno de estos accidentes, este fenómeno podría manifestarse con la percepción por parte del enfermo de olores penetrantes y nauseabundos, sensación de sabores repulsivos (crisis uncinadas), ruidos ensordecedores, visualización de luces cegadoras o de personas ausentes, dolores epicríticos sin definición (pródromos).

Si el foco alterado es en lo paramedial del lóbulo temporal (rinencéfalo) aparecen las equivalencias del Mal Psicomotor, caracterizadas por trastornos antisociales de conducta, complejos, ordenados, forzados y automático-ambulatorios de larga duración.

La forma de estados crepusculares epilépticos, suele presentarse en sujetos con otros antecedentes más graves de epilepsia, el grado de conciencia es más claro que el anterior, es por ello que puede responder lentamente en una conversación y repentinamente enfurecerse violentándose al hablar de temas de poca importancia. Aquí también se vivencian imágenes oniróides, que se intercalan con las de la vigilia generando un conflicto, puesto que no pueden diferenciarlas entre sí. Las sensaciones de dejà-vu o jamais-vu también se manifiestan y son signos que alertan a quienes están a su alrededor. La fluidéz viscosa de su pensamiento, los contenidos delirantes, a veces místico placenteros, experimentados con una hipersensibilidad exagerada, fugas (dromomanía), conductas insólitas, incoercibles e involuntarias, ya que la facultad volitiva se encuentra abolida, estos son actos en Cortocircuito (MARIETAN). A diferencia del estado anterior, acá el epiléptico se adapta parcialmente a la realidad.


Los estados maniaco depresivos epilépticos, también plantean semejanzas con los observados en las manías o depresiones mayores, donde se va desde la excitación, furor inmotivado hasta la melancolía irracional, siendo a veces dominando por delirios de persecución, llegando incluso al suicidio.

El diagnóstico precoz, el monitoreo médico y el cumplimiento de la terapia medicamentosa, son útiles para prevenir estas crisis.





Bibliografía:

TRATADO DE PSQUIATRÍA, H. Ey, P. Bernard, CH. Brisset – Reed. 1996
CONCEPTOS FNDAMENTALES DE PSICOPATOLOGIA I, Hector R. Fischer y Col. CEA 1996.
SEMIOLOGIA PSIQUIATRICA, Hugo Marietan. Ananké
NEUROPSYCHOLOGIE DE LA MEMOIRE HUMAINE, Raymond Bruyer, Martial Van Der Linden. Presses Universitaires de Grenoble Edisem Inc. 1991.

lunes, 1 de septiembre de 2008

VICENTE GARRIDO GENOVES, investigando la mente criminal


Sobran motivos, admiración y ganas para hablar del Dr. Vicente Garrido Genovés, el Maestro criminólogo español nacido en Valencia, además Doctorado en psicología en dicha Universidad. Postgraduado en la Universidad de Ottawa, Canadá. Profesor invitado de la Sociedad Británica de Psicología en la Universidad de Salford, logro profesional alcanzado solo por una elite de grandes científicos.

Miembro de asociaciones científicas, y del consejo editorial de varias revistas, entre ellas Psychology, Crime and the Law, y Journal of Correctional Education. Autor de muchas de las obras tesoro para estudiantes y profesionales criminólogos, psicólogos, médicos, comunicadores, psiquiatras, cuerpos y fuerzas de seguridad, abogados y jueces. Ejerció de Consultor de Naciones Unidas para la Prevención de la Delincuencia Juvenil en Latinoamérica, supervisando programas en Argentina, Chile, Costa Rica y Uruguay. El Ministerio de Justicia le concedió en 1999 la Cruz de San Raimundo de Peñafort, por “sus méritos en el desarrollo de una justicia más humana y eficaz”. Actualmente investiga las conductas de acoso y violencia contra la mujer, colaborando con varios centros de atención a víctimas de mujeres en España.


¿Por qué eligió esta carrera?

Me gustaba desde siempre el estudio del crimen, esa parte que nos da miedo, quizás porque soy vitalista y optimista. Es una contradicción sólo aparente: estudiar el mal requiere de una creencia firme en lo bueno del hombre.


¿Cómo influyen los medios, los padres, la escuela en la génesis del delito?

De un modo muy importante, ya que los gustos, actitudes y valores dependen de los referentes personales y simbólicos a los que tenemos acceso. Ahora bien, hay personas más proclives a dejarse influir por los mensajes y ejemplos negativos. Es el peso de nuestra biología. Hay un ejemplo fácil: elige tres tipos de tierras diversas y trata de plantar una misma semilla. La planta resultante de la semilla tendrá tres comportamientos" diferentes en cada uno de esos ecosistemas. Así pues, no es lo mismo que genéticamente seamos más sensibles ante la amenaza del castigo o menos sensibles, y ese tipo de variables de personalidad son relevantes a la hora de explicar si nos atreveremos a cruzar determinadas fronteras.


Desde las instituciones de gobierno ¿qué debería tomarse en cuenta para reducir la delincuencia juvenil?

El fracaso escolar y la paternidad irresponsable son las dos variables más relevantes. Los niños fracasados en la escuela no tienen futuro y son más propicios a influencias negativas. Por su parte, los padres que abusan o son negligentes en la educación y relación emocional con sus hijos les preparan mal para el mundo afectivo y laboral del futuro, que requiere confianza y competencia.


Aquellos criminales que cursan con algolagnia ¿son plausibles de rehabilitarse?

Ese factor por sí solo no es determinante sobre las posibilidades de rehabilitación, sobre todo si se trata de la pasiva (masoquismo). El sadismo ya tiene más problemas en la rehabilitación clínica, en particular si se aplica junto con actos sexuales forzados, porque suma al deseo sexual la necesidad de hacer daño, y ello revela una profunda falta de empatía por parte de quien lo ejerce.


Refiriéndonos al síndrome de Estocolmo que se presenta en la pareja penal captor-rehén y teniendo en cuenta los términos económicos con que se maneja el aparato psíquico ¿existe posibilidad que dicho síndrome sea una defensa subconciente para evitar el mal mayor de aquellos síntomas que traería consigo el estrés post traumático?

No lo creo. Creo que se trata de una respuesta natural de la psique humana ante la amenaza de morir. Uno se alinea junto al que tiene el poder, así sus opciones de ser visto como "afin" al que tiene el poder aumentan, al menos en la percepción del secuestrado. Esa estrategia puede tener sus fundamentos, ya que el secuestrador puede, en efecto, dañar más difícilmente a alguien que busca su complicidad ideológica y emocional.


Como sociedad ¿qué podríamos cambiar para contribuir a la reinserción de los ex convictos y evitar su reincidencia?

Dos cosas: ocupación y apoyo social. La gente tiene más incentivos para no cambiar si recibe rechazo y pocas oportunidades. Nos gusta que los demás nos valoren y nos consideren tipos agradables. Si sólo encuentro rechazo y dificultades no haré ningún esfuerzo en acercarme a los otros, y me excusaré en que "no tengo ninguna oportunidad" para no cambiar.



Para conocer cómo funciona la mente estratégica del asesino serial, con autorización del Dr. Garrido, hemos extractado unos párrafos de su obra “La mente criminal, Temas de Hoy”:

EL ASESINO EN SERIE, PERSEVERA EN VIVIR DE ACUERDO CON SU NATURALEZA ESENCIAL.

En todos esos casos, fue la insistencia del asesino en matar lo que les llevó a ser capturados. Cuando el criminal se detiene, y ha logrado matar repetidamente sin que le capturen, como el Asesino del Río Verde, hay que entender que han operado aquí dos factores. En primer lugar, el asesino ha alcanzado lo que podríamos denominar un punto de saturación; ya no se puede matar más: 48 mujeres en apenas dos años (1983-1984) supera todos los límites... Como un alcohólico, llega a un punto de consumo de energías vitales que le fuerza a tomar una decisión: o se detiene o sucumbe. Esto es, una vez ahíto en sus ansias de matar, Gary Ridgway entendió que debía de parar si no quería ser capturado. Quizás Bundy lo hubiera hecho también si hubiese tenido más tiempo. Sin embargo, el hecho de que –según confesó el propio Ridgway— ni siquiera él hubiera sido capaz de abstenerse por completo, puesto que al menos mató de nuevo una o dos veces en los años 90, revela lo difícil que es lograr el “retiro” definitivo de la adicción asesina.

Un segundo factor necesario es la disposición de una vida ordenada donde uno pueda perderse: en la medida en que la policía no le ha detectado, no le ha privado por consiguiente de ese ambiente estable donde él puede refugiarse y aparentar ser alguien convencional. En el episodio final de su carrera homicida, Bundy no tenía por más tiempo esa oportunidad. Durante varios años dispuso de ese ambiente de protección en el que camuflar sus asesinatos, pero una vez detenido aquello se acabó. Sin embargo –en lo que es una mala comprensión de la situación real— planeó su huida a Florida sólo como un cambio de escenario para sus crímenes, ignorando el hecho de que era un delincuente perseguido. Allí actuó como si nada hubiera ocurrido anteriormente: se instaló en un piso de estudiantes y se dedicó a explorar su terreno de caza. Era como si se estuviera iniciando en matar chicas estudiantes. Contrariamente, la verdad era que Bundy estaba psicológicamente mucho menos fuerte, como el adicto o alcohólico tras varios años de abuso: su frenesí le hizo menos cuidadoso, y no tenía ningún plan a medio plazo para vivir de forma integrada y ocultar sus propósitos auténticos.

Ese proceso de adicción es tan difícil de superar que incluso tener la suerte de iniciar una nueva vida, como si nada del terrible pasado hubiera existido, puede no ser suficiente. Gilberto Chamba es un ejemplo claro de ello. Por las razones explicadas en el capítulo 4, este asesino ecuatoriano tuvo la posibilidad en nuestro país de partir de cero. Con un pasaporte en regla y sin que nadie supiera que era el autor de ocho asesinatos en su país, Chamba logra disfrutar en Lleida de un buen empleo y acumular un historial laboral impecable. Tiene a su mujer e hijos con él, así como dos hermanas que le han ayudado a aclimatarse y a iniciar lo que es sin duda otra vida completamente diferente a la que experimentó en Ecuador. No obstante esto, la rueda del crimen empieza a rodar tan pronto Chamba se ha instalado y ha estudiado con detenimiento su nuevo ambiente. Es decir, tan pronto como se siente seguro, decide que ha de volver a matar.

Ahora bien, aunque el símil entre la adicción a las drogas y al asesinato es útil para reflejar esa necesidad interior que siente el sujeto, hay una diferencia importante entre el motivo de la compulsión que caracteriza el asesinato serial y aquél que impulsa el consumo de alcohol o las drogas (1) . El alcohólico o drogadicto puede llegar a esta condición por mera curiosidad, por deseo de escapar de una situación que no le gusta o por emular a alguien, entre otras razones (imitación de los padres, presión de los compañeros, etc.). Sin embargo, mi tesis es que el asesino en serie pretende con los asesinatos convertirse en otra persona, ser alguien diferente de quien es, y acabar así con un tipo de vida que se le antoja intolerable.

Así planteado, habría una coincidencia entre una de las posibles razones para el consumo de alcohol y drogas y el asesinato serial, ya que acabo de mencionar que la gente puede beber o drogarse para escapar de una realidad que no le gusta. No obstante, hay una diferencia importante que hace que ambas motivaciones no sean las mismas: mientras que en este supuesto el drogadicto busca refugiarse en el placer de la droga como forma de negar los problemas, el asesino quiere transformar su realidad, es decir, al huir del mundo que no le gusta está afirmando su propia individualidad. Mientras que el adicto a las drogas escapa de enfrentarse a sus responsabilidades y niega sus auténticas necesidades humanas mediante el consumo de la sustancia prohibida, el asesino en serie afirma su auténtica naturaleza mediante el crimen. La insatisfacción que siente en la vida ordinaria es un acicate para hallar su auténtico camino.

En otras palabras: él no se refugia en el crimen repetido porque no se encuentra capacitado para enfrentarse a los problemas de la vida ordinaria (como hace el adicto), sino que los problemas de adaptación o la insatisfacción interior que siente desde joven son una muestra de que hay algo más que ha de lograr subvirtiendo el orden moral universal, mediante el inicio de una trayectoria de asesinatos repetidos. La diferencia entre la compulsión para matar y para tomar drogas se ve más clara si prestamos atención al origen y desarrollo de la primera, que no guarda relación alguna con la iniciación a las drogas. Como sabemos, en el asesino en serie hay un periodo más o menos largo en el que su fantasía es esencial para explorar el camino futuro. Ese imaginar cómo se siente uno cuando persigue y rasga las vestiduras de una mujer, cuando la puede imaginar atada en un hoyo en el monte y a su completa merced, va creando en el sujeto un sentimiento extraño, como de disociación o extrañeza hacia su propia persona: él ve que hay un “yo” interior que se va revelando y que, inicialmente, le produce una profunda conmoción y quizás miedo por lo que va a suponer. No es extraño que algunos asesinos recurran al alcohol para atreverse a “liberar” ese monstruo interior. Es entonces cuando, en ocasiones, se producen los “ensayos” o pruebas en la vida real: se persigue a una chica, se intenta capturarla, hay un amago de ataque...

Así, Joaquín Ferrándiz primero comete una violación; cuando sale de la cárcel comprende que ha de matar para experimentar lo que necesita y, además, para evitar que haya testigos que lo vuelvan a llevar ante la justicia. Del mismo modo, Bundy en el capítulo 8 nos relató de qué modo empezó espiando a las mujeres mientras se desvestían, y cómo poco a poco –y ayudado por una fantasía muy poderosa y rica que iba alimentando con sus lecturas— va acercándose más con sus actos al tipo de crimen que le caracterizaría como uno de los mayores asesinos seriales del siglo XX.

De acuerdo con esta hipótesis, los motivos a los que antes he hecho referencia no son sino diferentes caminos por los que los asesinos en serie llegan a buscar su naturaleza esencial. Unos lo hacen porque desean vivir con lujo o con cosas que le apetecen tener. Otros quieren sentir un placer sexual descomunal, brutalmente intenso. Unos terceros quieren expresar su odio y resentimiento de un modo atroz. Finalmente, todavía otro grupo de asesinos quieren disponer del sentimiento placentero que les da el obtener el control absoluto de otra persona; la capacidad de ser los dueños definitivos de la vida de quien han capturado.

Todos esos motivos son formas de llegar a una misma meta: el control del ambiente, la transformación de la realidad, la creación de un nuevo yo mediante una violencia inusitada y secreta (2) . En este sentido, como antes he indicado, habría una motivación general para todos los asesinos en serie: lograr el control de una parcela de la realidad donde ellos definitivamente encuentran su mayor realización personal, lo que incluiría todo el proceso que va implícito en la preparación, ejecución y ocultación de cada asesinato.

(1) Tampoco quiero extender esa semejanza al grado de control que ambos tipos de sujetos pueden ejercer sobre el objeto de la compulsión. Como indica la evidencia, los asesinos pueden elegir el momento en que deciden matar, así como tomar todas las precauciones que consideren oportunas. Esto supone un control muy superior al que manifiestan los adictos a las drogas.

(2) En situaciones excepcionales como son las guerras, los psicópatas pueden convertirse en asesinos en serie y, por ello, lograr su plena realización, en un contexto socialmente aprobado. Es el caso del Doctor Mengele y sus experimentos malignos en los campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial, tal y como explico en mi libro: Contra la violencia, las semillas del bien y del mal (Algar editorial, 2002)




La última obra del Dr. Vicente Garrido, busca que el lector sienta cómo se aplica la psicología forense en cada fase de la aplicación de la ley. Es un libro que muestra los éxitos y logros, pero también los fracasos y limitaciones en un ámbito donde la vida y la muerte, el dolor y la esperanza, se confunden en el pulso diario de la lucha por la existencia. Recomendable para todos los públicos

Fotografías: Tony Roig
para MENS REA ACTUS REUS

Dr. HUGO MARIETAN, la psiquiatría argentina para el mundo


El Dr. Hugo Marietan es un prestigioso psiquiatra, escritor, investigador y emblema de la psiquiatría argentina. Su labor profesional ha transcurrido en los neuropsiquiatricos más importantes de Buenos Aires: Tiburcio Borda y Braulio Moyano, además de la práctica privada. Es docente de la Universidad de Buenos Aires y dirige la Revista Alcmeon de la Fundación Argentina de Neuropsiquiatría. Su teoría sobre las psicopatías y la introducción del complementario como figura diferenciada de la víctima le han dado notoriedad mundial. Sus libros y artículos sobre psiquiatría son motivo de consulta para estudiantes, profesionales y público de todo el mundo.

¿Por qué eligió esta carrera?

La carrera de medicina fue un anhelo desde la infancia. Por extraño que parezca, tenía la firme convicción de ser médico desde la escuela primaria. Realizado ese sueño, elegí psiquiatría como especialidad por la incógnita que representaba la mente humana y su influencia sobre las enfermedades corporales. Siendo estudiante de quinto año de medicina, realicé las prácticas de psiquiatría en el Hospital Moyano, de alienadas mujeres, y desde allí quedé prendado de la psiquiatría. Y hoy, ya pasados tantos años, cada vez amo más esta especialidad.


¿Cuándo nota usted que la psicopatía no es una enfermedad si no un modo de ser en el mundo?

Desde que se comenzó a definir el tema de la psicopatía como algo diferente de otros fenómenos mentales, existieron dos tendencias: las que consideraban que era una enfermedad (como la neurosis y la psicosis), y los que consideraban que no lo era (como K. Schneider por ejemplo) y hablaban, entonces, de anormalidad (en sentido de infrecuente, estadístico). Yo le he aportado esto de "una manera de ser" porque considero que no es una enfermedad, sino una variación de tipo humano, que incluso tiene un rol en la especie. Entonces, desde esta perspectiva los psicópatas son un tipo de humano con una manera de ser en el mundo distinta al resto. Este concepto es muy importante para el terapeuta, ya que lleva implícito el reconocimiento de "lo distinto" en el psicópata y, verlo como una mente "diferente" y, ya veremos, inalcanzable para una mente común.

¿Qué hace diferente a un psicópata cotidiano de los otros psicópatas?

El psicópata marcadamente disfuncional socialmente como los homicidas, violadores, paidófilos, prirómanos, etc., tienen una impronta fácilmente detectable una vez descubiertos, que es la desmesura en la acción disocial. Y repugna, y es rápidamente señalado y marginado o eliminado del circuito social. El psicópata cotidiano es muy difícil de detectar, ya que maneja los códigos comunes muy bien, aun con maestría y muestra un faz social a veces más que aceptable, incluso carismático como ciertos líderes políticos; o bien son talentosos en emprendimientos empresarios, o científicos, religiosos. Esa faz oculta la otra, la psicopática, que no la muestra sino a los que él quiere mostrárselas, es decir a sus complementarios, o a sus víctimas tangenciales. De tal manera que, cuando se descubre su fase psicopática como fue el caso de Jorge Corsi o el Padre Jorge Grassi, provocan perplejidad y estupor en la gente que quedó fascinada por su faz clara que es la que muestra a la sociedad, y ahora, abruptamente, descubre el lado oscuro. Pero, fuera de estos casos resonantes, el psicópata cotidiano puede permanecer en las sombras por muchos años, incluso hasta su muerte, sin que se enteren de ellos el microcircuito, o sea el que está fuera de los complementarios y víctimas tangenciales.


Dada su experiencia en el tema de los psicópatas ¿cuáles pueden ser rehabilitados y cuales no?

No hay posibilidad de rehabilitación, pues nada esta alterado (en sentido patológico), dado que nos es una enfermedad. Al considerarse una manera de ser, no hay posibilidad de tratamiento. Pero, muchos de estos psicópatas encuentran una inserción social al hacer trabajos sucios o marginales o que repugnan a la mayoría. Ciertos rasgos como la insensibilidad hacia el otro, le permiten ser excelentes cirujanos, lo que no quiere decir que todos los excelentes cirujanos sean psicópatas ¿se entiende?, o bomberos, o evisceradores, o sepultureros, o policías o militares comandos, o espías, o torturadores, éstos desde luego con otro nombre: interrogadores especiales o cualquier otro eufemismo.


El CUESTIONARIO DE RASGOS PSICOPÁTICOS es una escala cualitativa para orientarnos sobre la existencia o nó de estos rasgos en las personas ¿Cómo surgen estos indicadores?

Los indicadores surgen a través de la experiencia, al ver que las complementarias repetían una y otra vez las mismas quejas, se fueron conformando los rasgos. Sobre todo el concepto pulido de "cosificación" que fue un hallazgo el dimensionarlo en toda su magnitud como elemento palpable y descriptivo y no como una mera abstracción.


¿Cuál es la diferencia entre una víctima y un complementario?

La victima es alguien que padece a otro a su pesar, es producto de un encuentro azaroso y no previsto. La víctima sufre el accionar del victimario y siempre tiene la esperanza de escapar y lucha por conseguir su libertad. Nunca le facilita las cosas al victimario para que la dañe, al contrario trata de zafar de toda posibilidad de daño por parte del victimario. En la menor oportunidad, la víctima trata de escapar, y tiene un pésimo recuerdo de ese trauma y jamás, voluntariamente, volvería a caer en algo semejante. Es una prisionera iracunda, deseosa de que la prisión se acabe y odia a su victimario.
La complementaria goza con la presencia del psicópata, lo busca, si el quiere alejarse, ella lo atrae, arma con él los barrotes de su propia prisión, no quiere ver nada negativo del psicópata y trabaja arduamente para no ver los aspectos negativos del psicópata; si él se va, lo extraña a pesar de que objetivamente ha sido muy dañada. Se compara a una esclava que idolatra a su amo.


¿Por qué es necesario un abordaje clínico del complementario y sus familiares?

El complementario, luego de la experiencia con el psicópata queda como "desangrado por un vampiro", alguien que semeja a un anémico; queda deprimido y doliente; con la autoestima es decir su concepto del propio valor, destruido; como alguien que desea estar con el psicópata pero que sus fuerzas ya no le dan más para mantenerle el ritmo de desgaste que impone el psicópata. O bien, viene porque el psicópata la abandonó, como se abandona a una herramienta a la que ya no le damos uso. Entonces hay que trabajar mucho, como terapeutas, como esta persona: al que devolverle el sentido de su vida, ya que la complementaria vive con el sentido de vida que le vende el psicópata. Hay que tratarla como a una estresada, como un estrés postraumático, como una depresión, como una desvalida en ocasiones.
Tanto a ella como a la familia hay que explicarles qué fue lo que le pasó, hay que hacer docencia, mucha, para que se comprenda este fenómeno que es nuevo a ojos de los familiares que no comprenden cómo ha caído tan bajo.
Mucha comprensión, de parte del terapeuta, que debe ejercitar al máximo su tolerancia y paciencia, trasmitir información y solicitar ayuda a los familiares que deben contener a lo que queda de aquella mujer vital y sana que conocieron antes de la experiencia psicopática.

miércoles, 30 de julio de 2008

SINDROME DE ESTOCOLMO, CONSIDERACIONES CRIMINOLOGICAS

Autor: Maria Laura Quiñones Urquiza


El síndrome (*) que nos ocupa no ha sido caracterizado con entidad diagnóstica propia en la última edición de 1995 del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM IV), pero sí se lo reconoce como fenómeno psicopatológico de plataforma traumática: “En el que se induce al agredido a un modelo mental, de naturaleza cognitiva y anclaje contextual”(MONTERO GÓMEZ).

Podría definir al síndrome de Estocolmo como un trastorno emocional que se caracteriza por la justificación moral y el sentimiento de gratitud de un sujeto hacia otro de quien forzosa o patológicamente dependen sus posibilidades reales o imaginarias de supervivencia.

CAPTOR - REHEN: COERSION, SEDUCCIÓN, MANIPULACIÓN


Este estímulo estresante externo coloca a la víctima en una posición pasivo agresiva frente a su victimario, desencadenando una reacción defensiva funcional nerviosa que hace actuar al innato y automático instinto de auto conservación: la señal de amenaza que recibe el cerebro se propaga por la ruta neuronal, recorriendo el sistema límbico hasta el complejo amigdalóide, regulador de las funciones instintivas y de defensa. La respuesta adaptativa sería la búsqueda de preservarse, en este caso frente a la anulación ilegítima de la libertad, al aislamiento; a la sorpresiva (¿por qué no traumática?) realidad de no poseer más el control de su propia vida, de enfrentarse a la posibilidad de la muerte, en otras palabras: quedar sometido por tiempo indeterminado al impredecible deseo de Otro (la mayúscula es mía).

Se establecería un enlace asimétrico pero empático y pseudofraternal, dando lugar en forma real o imaginaria a la posibilidad de seducir y manipular al perpetrador, buscando ser desestimado como potencial objeto de descarga de furia, torturas u homicidio.

En el caso del rehén, el ascender un escalón y conseguir tratar al delincuente de igual a igual, se logra con empatía; quizás el mecanismo defensivo de la negación le impida reconocer su condición de subordinado, conquistando su simpatía mediante el diálogo, la obediencia e integrándose finalmente como una pareja armónica.

Esta nueva dinámica entre la pareja penal, podría llevar a instaurar en el delincuente el desequilibrante sentimiento de pena en caso de tener que ejecutar a su ocasional rehén. Probablemente, el lazo desemboque en un inexplicable descuido subconsciente del delincuente, gracias al cual, el rehén escapa de su lugar de presidio.

Luego de ser liberados, la frialdad e imposibilidad de identificarse como víctimas, pone de manifiesto la disociación de aquellos que padecen síndrome de Estocolmo. Esta suerte de trance, traería consigo daños colaterales para la sociedad, entre ellos podríamos contar en algunos casos con simulados olvidos, no reconocimiento de fisonomía, vestimenta, voz, durante la rueda de reconocimiento policial o falsa descripción en el identikit, lo que obstruiría las investigaciones y facilitaría que el malviviente continúe su actividad delictiva como consecuencia de ese falso testimonio. Observemos como la relación asimétrica muta, patológicamente, en una de complicidad.

Este encubrimiento no obedece al temor por las posteriores represalias del delincuente, si no a algo mucho más profundo y que roza la esfera afectiva: una fase melancólica donde uno recuerda a aquel amigo que nos salvó la vida y a quien agradeceremos retribuyendo con el silencio. La imputabilidad de quien tiene este síndrome podría ser puesta en duda.

Pueden padecerlo personas cuyo desarrollo cognitivo cursa con normalidad, así como también sus posibilidades de representarse el consecuente peligro que la comisión de obstruir una investigación policial promete. Como víctima, requiere la asistencia psicológica o psiquiátrica para recordar, elaborar y poner en palabras la situación traumática, amén de las consecuencias del stress post traumático. Me pregunto si este síndrome ¿no será una defensa subconsciente para velar y retardar el estrés post traumático?.

La memoria es selectiva y normalmente las huellas mnémicas sufren alteraciones con el correr del tiempo, muchas de las alteraciones son cualitativas, es decir en su calidad, como por ejemplo Ilusiones del recuerdo, amnesias lacunares (parciales), etc.

En algunos países a la víctima se le brinda apoyo psicológico o el patrocinio de un letrado, no siendo parte del proceso judicial y teniendo las mismas obligaciones que cualquier testigo.

El Código Procesal Penal Argentino en su LIBRO SEGUNDO DE LOS DELITOS, Título I de los Delitos contra las personas, Capítulo XII y sobre el falso testimonio reza en su Art. 275, que será reprimido con prisión de un mes a cuatro años, el testigo, perito o interprete que afirmare una falsedad o negare o callare la verdad, en todo o en parte, en su deposición, informe, traducción o interpretación, hecha ante la autoridad competente.

Si el falso testimonio se cometiere en una causa criminal en perjuicio del inculpado, la pena será de uno a diez años de reclusión o prisión.

En todos los casos se impondrá el reo, además, inhabilitación absoluta por doble tiempo del de la condena. (texto conforme ley Nº 23.077)

Los testimonios no son verdades absolutas por más idoneidad que tenga el testigo, ya que los hechos van a ser descriptos y empañados de subjetividad, consecuentemente pueden ser tendenciosos inconscientemente o sufrir la omisión de detalles importantes para el esclarecimiento de los hechos.

Aunque del testimonio de muchos testigos sobre un mismo hecho puede que se obtenga algún dato objetivo, derivado de que muchas subjetividades coincidan en que les fué impactante un detalle en general, aún así, solo se los puede considerar verdad auxiliar de la justicia. ¿Cuán confiable es entonces el testimonio de quien padece síndrome de Estocolmo?, ¿son imputables su error, omisión o deformación de los hechos?

La apresurada exigencia de dar testimonio, puede evidenciar la discapacidad momentánea para cumplir con el requerimiento de informar fehacientemente sobre los acontecimientos.



PSICÓPATA - COMPLEMENTARIO: SEDUCCION, COERSION, MANIPULACION


Para el vínculo entre el psicópata y su complementario, haremos hincapié en que aquí en un principio no hay lugar a la relación asimétrica víctima – victimario, pues existe una satisfacción que la complementaria obtiene a cambio y que no le habría sido revelada hasta antes de conocer a su psicópata.

Analicemos el perfil de esta pareja, como por ejemplo la de una mujer golpeada o que padece un maltrato psicológico de larga data y a quien le cuesta desprenderse de la posición inferior a la que es sometida por su psicópata. Psíquicamente sitúa al Otro como un superior omnipotente, del que según ella, dependen su bienestar y en algunos casos el sentido de su vida. Así, se otorga para lo que él disponga: seducirla, opacarla, ridiculizarla, golpearla, seducirla, repito: para lo que su Otro disponga.

Anclada en ese vínculo patológico donde el peligro de perder a su redentor, vulnera la unidad de su Yo, queda a merced del Otro. Puede incluso permutar el sufrimiento, la humillación obtenida, en algo positivo que le permite mantener a ese motor gracias al cual ha podido superar barreras represivas, descubrir nuevas experiencias, encontrar satisfacciones distintas que no se hubiese atrevido a explorar, sin un particular sentido de libertad patrocinado por su psicópata.

El vínculo con esta suerte de parásito, la aísla en un pozo del cual es difícil emerger. La ruptura de esta dinámica garantiza un duelo, vivenciándose como sentimiento de culpa por correrse de la escena, por intentar convertir este círculo vicioso en virtuoso. El común denominador es el de no saberse objeto, cosa, instrumento, de no acusar este cachetazo al narcisismo. Difícilmente la decisión de finalizar esta relación provenga de la complementaria, pues su hastío, muchas veces se convierte en deleite gracias a la manipulación de su psicópata.

Algunas complementarias admiten encubrir delitos o crímenes por amor, y hasta llegan a cometer actos osados o contrarios a su ética de toda la vida.

Quizás el psicópata por aburrimiento decida finalizar el circuito, frente a lo cual irrumpiría el Síndrome de Estocolmo en la complementaria, ella queda enganchada a su recuerdo, a ese deseo inscripto, a esa dinámica y puede que solicite ayuda psicológica o con el tiempo encuentre un nuevo psicópata. Otra de las posibilidades es que intente resolver la incógnita de por qué ha sido abandonada, si ella ha hecho todo, absolutamente todo lo que él le pedía y aún así la dejó, pero ninguna de sus interpretaciones racionales pueden explicar este vínculo irracional, por ello probablemente, la complementaria en la búsqueda patológica de su re-equilibrio, se humille, ruegue, prometa lo que sea a cambio de volver son su psicópata y ante la negativa de éste, lo justifique avergonzada culpándose por no haberlo dado todo, pero lo raro es que para poder manipularla y controlarla, el psicópata hace mucho que la despojó hasta de sus seres más queridos, dejándola sin nada más a qué renunciar, salvo, a su condición de complementaria.


(*) En medicina, se conoce como síndrome a los síntomas que manifiesta padecer un paciente, sumados a los signos que se observan, siendo este conjunto (en el Síndrome de Estocolmo) de origen desconocido, aquí radica una de las diferencias principales con la enfermedad: el desconocimiento de la etiología.



BIBLIOGRAFIA:


PSICOPATOLOGIA DEL SINDROME DE ESTOCOLMO, Un Ensayo Etiológico - Andrés Montero Gómez
EL COMPLEMENTARIO Y SU PSICÓPATA, Dr. Hugo Marietan – Editorial Ananké, año 2008.