sábado, 24 de agosto de 2019

CAPACITACIÓN A MAGISTRADOS Y FUNCIONARIOS DE MISIONES

La imagen puede contener: 3 personas, incluido Laura Quiñones Urquiza, personas sentadas e interior

Acto de apertura del Taller de Técnica de Perfilación Criminal aplicada a Delitos Sexuales y Homicidios, a cargo del Dr. Froilán Zarza, Presidente del Superior Tribunal de Justicia y de la Dra. Liliana Mabel Picazo, Ministra del STJ, quienes resaltaron la importancia y la perspectiva distinta de abordaje para este tipo de delitos. El perfilado es una técnica de investigación criminológica mediante la cual pueden llegar a identificarse y determinarse las principales y distintivas características de personalidad, de relación social y de comportamiento de determinados delincuentes, basándose en las evidencias observables en el crimen, o la serie de crímenes que se han cometido, en la forma en la que se han llevado a cabo, y en el estudio de los diferentes escenarios en los que éstos han tenido lugar. El objetivo principal de esta técnica es colaborar en la investigación de determinados delitos, aportando información de utilidad a la policía para la captura de un delincuente desconocido. Asimismo intenta separar a los delincuentes de la población general, por lo que se constituye en uno o más de los instrumentos del proceso de la identificación individual de los mismos. El taller se dictó en dos módulos, uno sobre delitos sexuales y el otro referido a homicidios y participaron ministros, magistrados, funcionarios y agentes del poder judicial de las ciudades de Eldorado y Posadas

YO SOY MUY MALO: SECUESTRÉ, MUTILÉ Y MATÉ


Cristian Alejandro Grippo, más conocido como “Lulo”, tiene 26 años y está condenado a 5 años y 6 meses de prisión por doble robo calificado con el uso de arma. Lleva tres años detenido. Previamente tuvo una condena por secuestro extorsivo. Nació en San Isidro, en la villa La Cava.

El padre está preso, tiene cuatro homicidios en su haber, con una condena a 34 años de prisión; su madre trabaja como empleada administrativa en la municipalidad, pero lo abandonaron al año y medio de edad y fue adoptado por otra familia donde sufrió maltrato. Tiene nueve hermanos de su familia adoptiva. De su familia biológica, él fue el tercero. A sus dos hermanos sí los cuidaron, a él lo dejaron. El padre adoptivo le ponía muchos límites y falleció cuando él era un nene. Fue en ese momento que su mundo se derrumbó. “A los 10 años me fui de la casa para empezar a tener lo mío”, cuenta. Se fue a vivir a la villa Cri Cri en Garín y comenzó a vivir junto a otros chicos de la misma edad que eran pibes chorros. Su primera arma la compró en la villa. Él fue el único de todos sus hermanos que se convirtió en delincuente. Los chicos empezaron a crecer y de hurtos pasaron a robo a mano armada; luego supermercados, más tarde entraderas y finalmente comenzaron a secuestrar.  Dice haber sido el líder del grupo delictivo conocido mediáticamente como “La banda de la metra”. “Yo daba vueltas solo, llegaba a la casa y daba las indicaciones, a mí me gustaba ajustar”, recuerda. Salían a robar todos los días. “Una vez maté a un transa del barrio que me baleó la pierna, después que disparó fui al otro día y le di dos tiros en la cabeza”, dice sin ningún tipo de culpa. “El primer secuestro fue después de una entradera, el tipo no tenía plata y lo llevamos a dar vueltas por varios lugares. Lo tuvimos cinco días, le decíamos que si no nos daba plata íbamos a matar a la mujer y a los hijos. Así y todo, el tipo no largaba la plata, recién al cuarto día nos la dio, mientras lo tuvimos secuestrado le pegamos bastante y yo le corté el dedo pulgar”, cuenta. Para esa altura en el aguantadero tenían un verdadero arsenal. En la villa se hacían respetar a los tiros, si alguien les disputaba el territorio Lulo iba y lo baleaba a sangre fría. “Una vez a uno que nos faltó el respeto le metí un tiro en la panza”, asegura. En la cárcel siguió con métodos de violencia. “Como yo no tengo visita, yo acá vivo robándole a los otros presos, a mí no me interesa estudiar, yo lo que quiero es tener mi carnet de limpieza (llevar adelante el pabellón), y adonde llegaba me tenía que apuñalar con cuatro o cinco para sacarlos del pabellón y quedarme con el lugar. Llegaba, esperaba que se fueran los polis y arrancaba con la faca”, explica su forma de vida tras las rejas. Tiene un tatuaje en el antebrazo que dice “Perdono, pero no olvido”. “A mí me traicionaron mucho, te soy sincero cuando salga de acá voy a matar a un par que se quedaron con cosas mías”, lo dice mientras abre grande los ojos como cada vez que cuenta alguno de sus delitos. No se arrepiente de nada, lo único que le duele es haber dejado sola a su hija y, por momentos, haber roto la relación con su familia. La entrevista de Mauro Szeta y el análisis de Laura Quiñones Urquiza 
Aquí

CAPACITACIÓN A LA POLICÍA DE SANTIAGO DEL ESTERO



Acto de clausura, encabezado por el comisario general Gabriel Gómez, Director General de Inteligencia Criminal, junto a  Laura Quiñones Urquiza, especialista en Criminal Profiling  que capacitó a 60 cursantes, funcionarios de las Divisiones de Homicidios y Delitos Complejos y Trata de Personas de la Policía de Santiago del Estero en técnica de perfilación y análisis de la conducta, aplicados a la investigación criminal aplicada a la investigación de crímenes sexuales y homicidios, entre otros delitos



SEMINARIO DE CRÍMENES EXÓTICOS

La imagen puede contener: texto

LOS ESPERAMOS junto al Lic. Walter Gorbak para estudiar una serie de crímenes atípicos y complejos, hacia el sinuoso camino de su resolución, abordándolos desde una visión interdisciplinaria de la Escena Del Crimen a través de la Criminalística y en Criminología, la conducta criminal con la Técnica de Perfilación. Algunas opiniones de nuestros alumnos del grupo que finalizó los jueves: 
Para INSCRIPCIONES y mayores datos: Aquí

SECUESTROS VIRTUALES


A Jorge Guillermo Ivanoff le dicen "El Gitano" y está procesado por extorsión y tentativa de extorsión. Lleva tres años y dos meses detenido. Es miembro de la comunidad gitana y primo del padre del chico que atropelló a un ciclista y luego chocó inconsciente con un auto en avenida Beiró. Dice que sus hijos estuvieron con él en el cumpleaños al que asistió. 

Nació y se crió en Floresta, su padre trabajaba con empresas metalúrgicas, les vendía herramientas de corte. Su madre era ama de casa. Tiene cuatro hermanos, él es el mayor. Hizo el colegio sin problemas y ya finalizando la escuela comenzó a comprar y vender autos. La crisis del 2001 lo golpeó fuerte, perdió una casa y tuvo que irse a vivir a Posadas con sus cinco hijos. En Misiones se hizo amigo de un rosarino que compraba y vendía autos, su rubro. Sin embargo, había algo que dice que no sabía: su nuevo amigo era parte de la banda narco que competía con Los Monos por el monopolio de la droga en el Litoral, Los Arriola, y en los autos que transportaban llevaban droga. Todo cambió el día que, durante un operativo, desarticularon la banda y él también cayó preso. "Cuando se comunicaban hablaban de zapatillas y pantalones según el tipo de droga que enviaban en los autos, yo estaba en las escuchas, pero no tenía nada que ver. A mí me involucraron por ser gitano, no declaré nunca por miedo a que me mataran adentro y me comí 8 años. Cuando salí no tenía un centavo en el bolsillo, pero había aprendido un par de cosas estando en cana”, contó.En su estadía en la cárcel observó cómo hacían desde adentro los secuestros virtuales, veía que era sencillo y que sus compañeros de esa manera obtenían los números para la recarga de las tarjetas telefónicas, algo que en prisión es plata. “Llamabas al azar y le decías que tenías al pibe y lo ibas llevando, por la desesperación te terminan pasando ellos mismos todos los datos. Si por ejemplo te contestaba que no tenía un hijo, le decía: te hablo de tu hija no te hagas el pelotudo; o si no tenía hijos era un sobrino, y así entraban como caballos.” En la calle volvió a vender autos, pero decidió empezar a hacer secuestros virtuales esporádicamente. “Yo no lo hacía todos los días, sólo cuando estaba apretado”, dice. “Hacía lo mismo que vi en la cárcel: llamaba, se asustaban, pero ahora en vez de comprarte tarjetas telefónicas, te sacaban la plata en un bolso a la puerta de la casa o te la tiraban por el balcón. Sacaba casi 30 mil pesos por robo, éramos tres en la banda. Ojo, nunca apreté con fierro, mi arma era el teléfono”, se jacta. Cayó en la localidad de Alberti el 3 de mayo de 2016. “Teníamos la idea de robar ahí, porque en los pueblos chicos es más fácil, llamás y a los 10 minutos pasás por la puerta de la casa”, relató. La policía los detuvo al voleo por tener un auto desconocido en el lugar. “Por ser gitano me pusieron todos los robos que se hicieron en Mercedes, Chivilcoy y alrededores, nos exigieron que devolviéramos la plata, de robos que no cometimos, a todas las víctimas. Tuvimos que poner 240 mil pesos y quedamos detenidos igual. Él único de los tres que está en la cárcel ahora soy yo porque soy gitano.” La entrevista completa de Mauro Szeta con el análisis de Laura Quiñones Urquiza para Telefé Noticias Aquí

lunes, 29 de julio de 2019

RELATOS CRIMINALES: EL FEMICIDIO DE CAROLINA ALÓ (16)

La imagen puede contener: 1 persona, de pie

Fabián Tablado le había roto el tabique nasal a Carolina Aló en el Colegio. Nadie le avisó a sus padres. Un día Edgardo Aló, su padre, vio cómo le pegó un "cortito" a su hija, y lo encaró. Ante la inminencia de la escalada de violencia futura de aquel noviazgo violento y entre las 36 cartas que Tablado le escribiera a Carolina, habían algunos indicios que revelarían sus motivaciones y personalidad desafiante, que culminó en un feminicio de 113 puñaladas a la adolescente, de tan solo 16 años. El análisis de Laura Quiñones Urquiza en el segundo bloque del 8º programa de Relatos Criminales, conducido por Mauro Szeta y Paulo Kablan, emitido por Telefé el 28 de julio de 2019 Aquí


Foto: Walter Asensio

YO, LA ENTREGADORA


María Teresa Lacaba Brunetti tiene 30 años y está condenada por homicidio simple en ocasión de robo. Firmó un abreviado de 9 años y lleva 7 detenida. Nació y se crió en Pergamino, su papá trabajaba en el campo y su mamá era ama de casa. Era la mayor de cuatro hermanos. “Yo tuve una buena crianza, pero a veces uno elige el camino más oscuro”, recuerda. Fue al colegio hasta los 14 años y a los 15 años quedó embarazada de su novio, que robaba.

“Mi papá me decía todo el tiempo que este pibe no era bueno para mí, pero yo no lo escuchaba; ese tipo me llevó a la ruina”, dice con rencor. Con el tiempo comenzó a acompañarlo. “A mí me usaban por la presencia, yo era la que tocaba el timbre y ellos después aparecían y apretaban”, cuenta. “Yo a esa altura ya sabía tirar, él me había enseñado a usar todo tipo de armas”, recuerda. María Teresa nunca trabajó. Durante una entradera, le pidieron que ella tocara el timbre pero también que “ajustara” al dueño de casa. Sabían que adentro había 250 mil pesos y cinco kilos de marihuana, el damnificado era un transa. Se hizo pasar como compradora y cuando le abrió sacó el arma y entraron. “Cuando entramos, nos olvidamos que adentro estaba la novia del tipo, ella se escondió debajo de la cama, y en la adrenalina no la vimos; cuando la victima quiso agarrar un revolver que tenía en un cajón, yo saqué el chumbo y le metí dos tiros”, era la primera vez que tiraba a alguien, pero sabía dónde tirar. Cuando dieron vuelta el cadáver estaban los dos agujeros en la espalda. “Una vez que estábamos afuera corriendo, nos dimos cuenta que la mina se había escondido y gritábamos: dejamos viva a la mina, dejamos viva a la mina”, recuerda. El novio se huyó al Chaco y el compañero con quien entró en la casa estuvo dos días prófugo y se entregó. Ella estuvo prófuga 15 días y por recomendación del abogado se terminó entregando en un lugar público. “La verdad no siento culpa de nada, porque era mi vida o la de él, el tipo era un arruina gente”, dice con cierta jactancia. El novio quedó absuelto porque el padre pagó y demostró que no estuvo adentro de la casa y el cómplice la acusó a ella de ser la autora material; fue la única que quedó detenida. En la cárcel es conocida por su bravura. “A mí me quisieron cortar la cara por linda, me apuñalaron varias veces, pero nunca fui gato de nadie, siempre me paré de manos. Yo era de terror, no me cabían las minas que le pegan a las doñas (presas de mayor edad que no tienen vida delictiva), ni tampoco las antichorras; una vez le quisieron pegar a una doña y yo me metí y la cagué a trompadas”, asegura con orgullo. La compañera de pabellón concuerda con su relato, “acá la respetan porque se pelea con cualquiera, se ha llegado a pelear con hombres en el sum”. La entrevista completa y el análisis de Laura Quiñones Urquiza
Aquí

lunes, 24 de junio de 2019

SEMINARIO DE CRIMINALÍSTICA DE CAMPO Y TÉCNICA DE PERFILACIÓN CRIMINAL APLICADA A CRÍMENES EXÓTICOS




En los últimos tiempos, tanto por el avance de la información como por el refinamiento de aquellos que delinquen, se está con mayor frecuencia ante la presencia de hechos que a priori resultan confusos. En ese marco de confusión investigativa, es donde se pone a prueba la capacidad de resolver materialmente el hecho. Este seminario brindará aportes para remediar dichas problemáticas, que de otra forma directamente generarían un fracaso investigativo. Es así que los asistentes conocerán las más avanzadas herramientas para aplicar y así lograr su resolución judicial en estos casos de Crímenes Exóticos.

La CRIMINALÍSTICA DE CAMPO abarca el trabajo técnico de investigación forense que se desarrolla en la escena del crimen o lugar de los hechos. Posee como finalidad la de localizar, identificar y evaluar la evidencia física que se transformará en el medio de prueba para la investigación criminal. El desempeño adecuado en esa instancia, será el sustento del proceso judicial, donde se determinará la existencia o no de delito, y en caso de que si lo sea, se finalizará identificando al autor o autores.

CONTENIDO: Escena del crimen / lugar de los hechos – técnicas de abordaje. El relevamiento pericial en hechos atípicos. El escenario alterado o modificado, elementos de interés investigativo. Crímenes Exóticos, ¿cómo evitar hipótesis mal desarrolladas?. Recolección de indicios, cadena de custodia. Situaciones simuladas, recaudos criminalísticos.Pericias complementarias. Consideraciones forenses esenciales para la correcta interpretación.Casos prácticos.

Expositor: Lic. Walter Gorbak Lic. en Criminalística. Perito Forense (Judicial y de Parte) en Balística y Armamento, Accidentología Vial y Gral., Scopometría, Documentología, Papiloscopia, Dactiloscopia, Rastros, Escena del Crimen, Incendios y Explosivos. Fundador y Director del Estudio Pericial Gorbak. Posgraduado en Seguridad Pública – consultor -. Profesor capacitador personal Judicial y Pericial. Profesor Titular cursada en Criminalística – Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Perito Judicial y Perito de Parte, en numerosas causas de trascendencia pública. 

La TÉCNICA DE PERFILACIÓN CRIMINAL: herramienta por excelencia de la Criminología Forense orientada a los crímenes exóticos, proporcionando conocimientos actualizados con los últimos avances en criminal profiling. Basándonos en evidencia conductual aportada por los expedientes durante una investigación criminal analizando la criminogénesis, el quién, por qué y para qué de ese tipo de violencia. Interpretaremos la conducta criminal en homicidios y probables suicidios. La jornada será útil para elaborar estrategias legales, preparación de entrevistas o si a la hora de cometerlos, el autor comprendería la criminalidad de sus actos.

CONTENIDO: ¿Cómo investigar la mente criminal y su comportamiento? Conductas del Modus Operandi. Aspectos de la firma. Posición del cadáver. Parafilias. Rituales. Análisis lesiones.

Expositora: Dip. Laura Quiñones Urquiza, estudió Psicología en la U.A.J.F.K, es Diplomada en Criminología, Criminalística y Derechos Humanos por el IUPFA. Se especializó con Vicente Garrido Genovés de la Universidad de Valencia en Técnica de Perfilación Criminal. Asiste a fuerzas policiales, Fiscalías en lo criminal y Juzgados de Instrucción confeccionando perfiles criminales de autores desconocidos, en casos de homicidios, ataques sexuales a mujeres, pederastía, pedofilia en internet y amenazas reiteradas, durante la etapa de investigación criminal.

Destinado a: Abogados, personal policial, psicólogos, psiquiatras, médicos, criminalistas, criminólogos, evisceradores, estudiantes avanzados de esas carreras o afines y miembros de ONG’S.

Modalidad:  Presencial.

Opciones de cursada: 

- JUEVES 15 y 22 de agosto de 18 a 21 h INSCRIPCIÓN 
- SÁBADO INTENSIVO 7 de septiembre de 11 a 18 h INSCRIPCIÓN

LUGAR: Paraná 425. Zona Tribunales (CABA).

BONIFICACIÓN POR INSCRIPCIÓN ANTICIPADA hasta el 15/07 

Se extiende CERTIFICADO de la capacitación, material complementario e incluye Coffee Break.


--------- VACANTES LIMITADAS ----------

miércoles, 19 de junio de 2019

YO, EL CARNICERO


"Yo maté a mi amigo". Le dio dos puñaladas y después de degollarlo, prendió fuego el lugar. Dice que no está arrepentido y que el crimen está "justificado". Juan José Saldivia tiene 23 años y está procesado por homicidio. Nació en 25 de Mayo, pero se crió con su abuelo materno en Gobernador Ugarte, cerca de Chivilcoy. Su padre se suicidó cuando cumplía condena en prisión por un homicidio y su madre también se quitó la vida cuando él tenía 17 años.

Es el mayor de sus siete hermanos. 
Fue al colegio hasta tercer grado y luego abandonó. Desde chico comenzó a cometer hurtos menores. “Yo empecé a robar para tener lo mío”, cuenta. A sus 15 años empezó a robar casas, la mayoría de las veces abría las puertas con una patada o usaba barretas. Previamente hacia la logística para asegurarse que la casa estaba vacía. A veces lo hacía solo y otras tantas acompañado, nunca robó con armas. “A mí nunca me importó la víctima, yo sabía a quiénes les robaba”, dice. Antes de caer detenido trabajaba como ayudante de albañil. El día del homicidio empezó a discutir con la persona porque estaba disputándose el amor de una chica del pueblo con uno de sus mejores amigos. Forcejearon y Juan José le terminó dando dos puñaladas, una vez que la víctima cayó al suelo se subió sobre él y lo degolló, luego prendió fuego el lugar. “Cuando le cortaba el cuello tuve la sensación de estar desahogándome de muchas cosas, muchas discriminaciones y padecimientos; ese corte fue como un grito”, cuenta sin inmutarse. Juan José no está arrepentido, dice que haber degollado a Alejandro Marin está justificado. “Nadie de mi familia cree lo que hice”, dice. Desde el asesinato estuvo prófugo durante dos meses. El día que la policía allanó su casa, primero negó todo y ante el hartazgo por la insistencia de los agentes policiales decidió contar todo. “Lo conté porque me hincharon los huevos”, asegura sin reflexionar sobre lo que dice. Juan José siempre tiene el mismo tono, no hay inflexiones en su voz; tiene la mirada fría y esboza una risa que no demuestra ningún tipo de arrepentimiento. En la cárcel lo apodaron “El carnicero”. La entrevista completa Aquí


jueves, 13 de junio de 2019

YO ROBABA POR ODIO



MAURO ALEJANDRO VITTA DE PRETTE (21 AÑOS). Condenado por robo agravado por el uso de arma blanca. Le dieron 5 años, lleva detenido 3 años y 5 meses. Nació y creció en el KM 43 de La Matanza, lo que se conoce como barrio Oro Azul. El padre era delincuente, dice recordarlo más en prisión que afuera, y su madre estaba completamente ausente. 

Lo crió su abuela paterna, junto a sus tres hermanos menores, él era el mayor. 
No tiene documentos, se considera a sí mismo un NN, dice por esta situación hizo la escuela hasta los 14 años, pero no tiene ningún comprobante del primario. “Yo trabajaba y robaba, hacía changas como albañil o en una gomería y a la noche robaba. Lo hacía para que tuvieran una imagen de que era trabajador; pero a mí me gustaba robar, me gustaba esa adrenalina”, cuenta. Desde chico se inclinó por las artes marciales: Taekwondo, Muay Thai y Judo. Esas técnicas de defensa y combate las usaba para desmayar y robar. “Siempre me peleé con seis o siete a la vez, nunca tuve problema para pelear, buscaba problemas a propósito. Nunca le tuve miedo a la muerte, la verdad que por mi situación tenía más ganas de morir que otra cosa. Hubiera deseado no haber nacido, nunca tuve nada y son me cagué de hambre porque estaba mi abuela”, asegura. “La primera vez que fui a robar, me junté con un grupo de pibes y con un arma robada hicimos un ‘rally’ (por raid) delictivo. Robamos una casa de deportes, una de motos y un par de locales más; debuté con varios hechos a la vez. La moto que robé me la llevé y ni siquiera sabía cómo funcionaba, la terminé dejando tirada”, dice con cierta jactancia. En el barrio en el que vivía era conocido por su bravura. “Yo en el barrio tenía varios a los que usaba como mulos para que me fueran a comprar falopa”, para esa altura Mauro tomaba cocaína y se había vuelto adicto a las pastillas. Hacía “escruches” y no llevaba armas. “Mirábamos la casa que nos gustaba y dejábamos un folleto en la puerta, si el folleto desaparecía quería decir que había gente, si seguía ahí quería decir que no había nadie, ahí entrábamos. Siempre llevábamos guantes, todo lo que tocaba lo dejaba en su lugar para que no se dieran cuenta que habíamos robado, llegué a encontrar treinta mil pesos de esta forma, generalmente la plata estaba en las medias o en el ropero”, recuerda. A Mauro lo que más le gustaba era robar solo, aunque usaba armas dice no haberse tiroteado nunca con la policía. “Yo los ponía a los transas. Ahora estoy detenido por robarle a una mina que le llevaba la falopa de un transa: la seguí, subí al bondi con ella y ahí le manoteé la mochila”, salió corriendo, pero lo capturó la policía a las tres cuadras, dentro de la mochila tenía tres kilos de cocaína y envoltorios de paco. Esos “trabajos” se los pasaba gente de confianza que le marcaban a los vendedores de droga a los que podía robar. En la cárcel se peleó varias veces contra varios a la vez, en la Unidad 57 está hace dos semanas. “Yo si está en riesgo mi vida no tengo drama de degollar ni matar, o vivo yo o viven ellos”. Aunque por su relato pareciera estar más allá del bien y del mal, dice estar arrepentido de todo su pasado delictivo. Ahora en Campana trabaja y estudia, tiene la esperanza de modificar su vida cuando salga. La entrevista completa: Aquí